Placeres prohibidos (I)
Las desviaciones
sexuales del tipo obsesivo-compulsivo deben tratarse a tiempo con un
especialista para evitar males mayores.
Por Rosmery Echarri Martínez
(Tomado del periódico juventud rebelde y que
muestra la gran crisis moral que padece la sociedad cubana hoy en día, para que
el tema del exhibicionismo sea tratado
repetidamente por un medio de propaganda castrista.)
Aquella noche Alberto no lograba controlar sus emociones. Estaba ansioso, angustiado, lleno de ira... Las discusiones con su madre eran cada vez peores. Quizá el estrés, la furia o la necesidad de desahogarse lo llevaron a cometer la locura más dulce y placentera de su vida.
Aquella noche Alberto no lograba controlar sus emociones. Estaba ansioso, angustiado, lleno de ira... Las discusiones con su madre eran cada vez peores. Quizá el estrés, la furia o la necesidad de desahogarse lo llevaron a cometer la locura más dulce y placentera de su vida.
«Al principio nadie me vio. Solo quise relajarme y lo
conseguí de esa forma. Desde entonces lo fui realizando con más frecuencia
hasta que se convirtió en mi mayor necesidad», cuenta el joven.
A medida que repetía sus «visitas inolvidables» al parque
Lennon se daba cuenta de lo mucho que disfruta sorprender a las mujeres
mientras se masturba. Sus miradas de espanto y sus reacciones, a veces
ofensivas, lo llevaban directamente al Paraíso.
«Jamás había sentido tanto placer. No niego que en
ocasiones me invade un poco la culpa; pero esto es algo que simplemente no
puedo evitar», asegura.





















