" Te contare algunas cosas de aquellos tiempos..."
(De la vida Real)
Venía por la calle
un señor de edad; alto, delgado, vestido humildemente, con un sombrero que el
tiempo, el sol y el agua lo habían vuelto de un color gris. Lo acompañaba un
niño de unos ocho años, que vestía un diminuto pantalón.
Se detuvieron
frente a un viejo edificio abandonado, de grandes puertas que daban a un patio
interior, donde reinaba un gran silencio. Formaba éste un pequeño oasis
tranquilidad y abandono, donde los años se complacen de destruirlo todo.
Quedaban restos de magnificencias de años pasados en algunas partes del patio.
Al final de éste, un viejo tranvía sostenido por burros, se erguía. Había sido
en tiempos pasados donde se reparaban los tranvías en la calle de Carlos
Tercero. Ya sólo era un lugar donde se veían amasijos de hierros por todas
partes.
- Hijo, ese
tranvía que ves allá lejos, es un recuerdo de tiempos pasados. Eran lentos,
pero seguros. A principio de este siglo, allá por el año de 1910, se
desplazaban por las calles de la Habana, primero arrastrados por caballos o
mulos o mulas. Los conductores, cuando los animales no iban más rápido, la
emprendían a palo y latigazos con el infeliz animal.
- Abuelo, ¿ya no
se ven más?























