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Año 62 de la Era Castrista
Muchas personas no se percatan que los años pasan para los demás, no solo para ellos, y menos aún asimilan que hay países controlados por regímenes que llevan más tiempo en el poder que las décadas que tienen de vida.
Cuba se encuentra en esa ignominiosa relación.
El Totalitarismo, bochorno para muchos cubanos, arriba a los 62 años en el poder, igual a 744 meses y 22320 días una cifra espeluznante si apreciamos que la inmensa mayoría de la población tiene menos de 62 años, lo que significa que una cantidad significativa de isleños ha vivido bajo un mismo régimen toda su vida.
El poder castrista por su característica absolutista intentó y logró imponer en gran medida, las singularidades de una Nueva Era. Las creencias, valores, normas y ética fueron cambiadas dando origen al tiempo de los Castro.
Conversaba al respecto con el poeta venezolano Abel Ibarra. Hablábamos sobre los cambios radicales que han sufrido, Venezuela y Cuba, después de la llegada al poder de esos dos singulares depredadores sociales, Hugo Chávez y Fidel Castro, sujetos que, por su gestión e influencia, han marcado de manera indeleble el antes, durante y después de ambos pueblos, amén de gobernar por largos años.
Le decía a Ibarra que los cubanos deberíamos someternos a una especie de jornada de reflexión en la que contempláramos la Cuba antes del triunfo de la insurrección, el mandato revolucionario y las potenciales ocurrencias en el pos totalitarismo, con el objetivo de conocer las transformaciones sufridas en todos los ámbitos por el sujeto cubano y en qué medida revertir lo negativo con vistas a ser mejores ciudadanos y un mejor país, a lo que el poeta agregó que en su tierra ha ocurrido algo similar, porque sus compatriotas también han cambiado mucho, lo que ha repercutido ampliamente en la sociedad nacional.
Esta nota está asociada a Cuba, ojalá, Ibarra haga otro tanto con la experiencia venezolana.
Cuba antes de Castro tenia los claros oscuros de cualquier república latinoamericana, con la particularidad de que había alcanzado cotas en la economía y el desarrollo, que la mayoría de los países del hemisferio no tenían. El país disfrutaba de un relativo progreso material, aunque se enfrentaba a problemas políticos serios y a graves problemas sociales, muchos de los cuales, a pesar de la inestabilidad política, estaban en proceso de solución.
Bajo el castrismo los logros alcanzados se deterioraron drásticamente. El nuevo régimen se esforzó por destruir los cimientos civiles y éticos de la República. La historia nacional fue revisada y presentada en base a los intereses de la nueva clase. Las fiestas Patrias fueron sustituidas, las religiones vituperadas y la feligresía sufrió represión y discriminación. La Navidad y Semana Santa fueron abolidas por decretos y restauradas décadas después a conveniencia del régimen, aunque nunca se han deslastrado del trauma de la represión y el sectarismo.
La primera afectada fue la sociedad civil que perdió todas sus prerrogativas y espacios públicos conquistados a través de los años. Los órganos gremiales y colegiados consagrados en leyes y costumbres se extinguieron. El poderoso movimiento sindical perdió su independencia, los medios de comunicación pasaron a manos del estado, el periodismo fue otra correa de trasmisión del incipiente totalitarismo, al igual que la educación.
El ciudadano empezó a decir si pensando en no. El doble pensar, la doble moral, se esparció y asentó en toda la Isla. El disentimiento condujo a muchos a abandonar el país, la represión y la incapacidad para articular una defensa exitosa de los derechos naturales afectó profundamente a la ciudadanía. La cárcel por motivos políticos fue un final feliz, la alternativa era muerte por fusilamiento.
Como colofón las bases económicas fueron destruidas. Paradójicamente los repetidos errores de la clase dirigente condujeron a muchos de los que simpatizaban con el sistema a abandonar el país o perder la confianza en el régimen.
El pos totalitarismo será una experiencia dura e incierta. Lo primero sería buscar una necesaria conciliación entre las partes y un profundo acto de contrición de todos los que abusaron de su prójimo. La reconstrucción será compleja pero posible si el hombre rehace la conciencia de que la República debe ser con todos y para el bien de todos.

Artículo Nike y las empresas que utilizan esclavos del Partido Comunista chino
BY JULIO M SHILING
DICIEMBRE, 2020
De todas las fuerzas comerciales que están en guerra con estos proyectos nobles y virtuosos que buscan convertirse en ley y rescatar valores elementales de decencia y el respeto por los derechos naturales, la empresa Nike se resalta por ser ésta, de facto, la voz comercial del grupo marxista “Black Lives Matter”.
Pensaríamos que no es verdad, que no puede ser, que en pleno siglo XXI, alguien se opondría a la mano de obra esclava. Sobran las críticas que juzgan esa práctica. Los modelos de la esclavitud del Antiguo Egipto, Grecia, África, el Medio Oriente o la Confederación del Sur en EE.UU., para nombrar algunos ejemplos históricos, nos causan repugnancia hoy. Es escalofriante, en el sentido moral y ético, comprobar que en nuestros tiempos puede funcionar un modelo de producción esclavista operando a la luz del día. Tan abominable como nos puede parecer la esclavitud moderna (o postmoderna), como es la realidad vergonzosa de precisar que existen cortesanos comerciales que buscan justificar esa ejercitación infame.
Recientemente la “Ley de Prevención del Trabajo Forzoso” de los Uigures (“HR 6210” 116º Congreso) fue aprobada en la Cámara Baja con un consenso bipartidista amplio reflejando una votación de 406 a favor y 3 en contra. Esto representa un rechazo categórico de los diputados estadounidenses sin distinción de partidos. El Senado (Cámara Alta) está gestando su propia versión y con toda probabilidad encontrará con el mismo apoyo mayoritario (Ley de Divulgación de los Trabajos Forzados de los Uigures “HR 6270”). El presidente Trump, con sumo gusto, la firmará y la convertiría en ley. Este proyecto busca prohibir la entrada a los Estados Unidos de todas las importaciones de productos que vengan de la provincia occidental de Xinjiang en China comunista.
Pese a que existe un nutrido grupo de estudios que ha confirmado el empleo de miles de personas como mano de obra esclava, recientemente el Instituto Australiano de Política Estratégica (IAPE) ha hecho público un reporte muy revelador. Con nombre y apellido, el IAPE ha citado a más de 83 empresas internacionales de marcas conocidas como Nike, Apple, BMW, Gap, Huawei, Samsung, Sony, Volkswagen, Adidas, Patagonia y Fila que, en contubernio con el Partido Comunista chino (PCCh), usufructúan con una empleomanía esclava.