

"El despota disfrazado de Pastor, cada vez que hablaba generaba entre sus partidarios una histeria colectiva..."
Por Pedro Corzo
Con frecuencia se a aprecia que hay personas que no
aprenden de sus errores, peor aún, que hay pueblos que al parecer tienen una
fuerte tendencia a rendirse ante sujetos con personalidad abusiva y
excluyentes, depredadores despiadados, personajes que como Atila, " por
donde pasan, no crece ni la hierba".
Los cubanos todavía padecen la experiencia de haber cedido su soberanía
personal a un depredador que a la cabeza de una jauría devoró el país. Un
individuo que instrumento un régimen que le ha sobrevivido porque contó con
aliados incondicionales y la complicidad de muchos para constituir una
estructura criminal de la que se han beneficiado numerosos victimarios a costa
de victimizar a la población.



















