sábado, 30 de enero de 2021
jueves, 31 de diciembre de 2020
AÑO 62 DE LA ERA CASTRISTA
Año 62 de la Era Castrista
Muchas personas no se percatan que los años pasan para los demás, no solo para ellos, y menos aún asimilan que hay países controlados por regímenes que llevan más tiempo en el poder que las décadas que tienen de vida.
Cuba se encuentra en esa ignominiosa relación.
El Totalitarismo, bochorno para muchos cubanos, arriba a los 62 años en el poder, igual a 744 meses y 22320 días una cifra espeluznante si apreciamos que la inmensa mayoría de la población tiene menos de 62 años, lo que significa que una cantidad significativa de isleños ha vivido bajo un mismo régimen toda su vida.
El poder castrista por su característica absolutista intentó y logró imponer en gran medida, las singularidades de una Nueva Era. Las creencias, valores, normas y ética fueron cambiadas dando origen al tiempo de los Castro.
Conversaba al respecto con el poeta venezolano Abel Ibarra. Hablábamos sobre los cambios radicales que han sufrido, Venezuela y Cuba, después de la llegada al poder de esos dos singulares depredadores sociales, Hugo Chávez y Fidel Castro, sujetos que, por su gestión e influencia, han marcado de manera indeleble el antes, durante y después de ambos pueblos, amén de gobernar por largos años.
Le decía a Ibarra que los cubanos deberíamos someternos a una especie de jornada de reflexión en la que contempláramos la Cuba antes del triunfo de la insurrección, el mandato revolucionario y las potenciales ocurrencias en el pos totalitarismo, con el objetivo de conocer las transformaciones sufridas en todos los ámbitos por el sujeto cubano y en qué medida revertir lo negativo con vistas a ser mejores ciudadanos y un mejor país, a lo que el poeta agregó que en su tierra ha ocurrido algo similar, porque sus compatriotas también han cambiado mucho, lo que ha repercutido ampliamente en la sociedad nacional.
Esta nota está asociada a Cuba, ojalá, Ibarra haga otro tanto con la experiencia venezolana.
Cuba antes de Castro tenia los claros oscuros de cualquier república latinoamericana, con la particularidad de que había alcanzado cotas en la economía y el desarrollo, que la mayoría de los países del hemisferio no tenían. El país disfrutaba de un relativo progreso material, aunque se enfrentaba a problemas políticos serios y a graves problemas sociales, muchos de los cuales, a pesar de la inestabilidad política, estaban en proceso de solución.
Bajo el castrismo los logros alcanzados se deterioraron drásticamente. El nuevo régimen se esforzó por destruir los cimientos civiles y éticos de la República. La historia nacional fue revisada y presentada en base a los intereses de la nueva clase. Las fiestas Patrias fueron sustituidas, las religiones vituperadas y la feligresía sufrió represión y discriminación. La Navidad y Semana Santa fueron abolidas por decretos y restauradas décadas después a conveniencia del régimen, aunque nunca se han deslastrado del trauma de la represión y el sectarismo.
La primera afectada fue la sociedad civil que perdió todas sus prerrogativas y espacios públicos conquistados a través de los años. Los órganos gremiales y colegiados consagrados en leyes y costumbres se extinguieron. El poderoso movimiento sindical perdió su independencia, los medios de comunicación pasaron a manos del estado, el periodismo fue otra correa de trasmisión del incipiente totalitarismo, al igual que la educación.
El ciudadano empezó a decir si pensando en no. El doble pensar, la doble moral, se esparció y asentó en toda la Isla. El disentimiento condujo a muchos a abandonar el país, la represión y la incapacidad para articular una defensa exitosa de los derechos naturales afectó profundamente a la ciudadanía. La cárcel por motivos políticos fue un final feliz, la alternativa era muerte por fusilamiento.
Como colofón las bases económicas fueron destruidas. Paradójicamente los repetidos errores de la clase dirigente condujeron a muchos de los que simpatizaban con el sistema a abandonar el país o perder la confianza en el régimen.
El pos totalitarismo será una experiencia dura e incierta. Lo primero sería buscar una necesaria conciliación entre las partes y un profundo acto de contrición de todos los que abusaron de su prójimo. La reconstrucción será compleja pero posible si el hombre rehace la conciencia de que la República debe ser con todos y para el bien de todos.
lunes, 14 de diciembre de 2020
LA POBREZA NO TIENE CAUSAS Por José Azer

- La pobreza no tiene causas
Seamos sinceros; hemos perdido la "guerra contra la pobreza". En 1964, cuando el presidente Lyndon B. Johnson introdujo por primera vez una legislación que creaba varios programas gubernamentales como estrategias de reducción de la pobreza, aproximadamente 34 millones de estadounidenses eran considerados pobres. Hoy, 50 años después, ese número ha aumentado a más de 45 millones. Como porcentaje de la población, el número de personas por debajo del umbral oficial de pobreza se ha mantenido fundamentalmente constante en alrededor del 15 por ciento.
Otras métricas arrojarán evaluaciones ligeramente más o menos favorables, pero el hecho ineludible es que no hemos logrado reducir significativamente la pobreza en los Estados Unidos. E igualmente importante, en términos de los objetivos declarados del presidente Johnson, nuestros programas no han logrado aumentar la capacidad de la población para la autosuficiencia.
No se debe a la falta de intentos. Como nación, hemos gastado más de 22 billones de dólares en programas de lucha contra la pobreza (sin incluir el Seguro Social y Medicare) con poco que mostrar por nuestros esfuerzos y nuestro tesoro. Antes de continuar, y quizás expandir, como algunos sugieren, nuestros esfuerzos ineficaces, es un ejercicio intelectual valioso cuestionar la sabiduría convencional sobre las causas de la pobreza.
En esta unión de 50 años en este esfuerzo fallido, no deberíamos tener argumentos políticos vacíos al margen del problema. Debemos repensar nuestros principios rectores.
En los Estados Unidos, la falta de educación, las familias rotas, los nacimientos fuera del matrimonio y una cultura de pobreza se encuentran entre las causas de pobreza más citadas. En otros países, se pueden agregar condiciones climáticas extremas, sequías, enfermedades epidémicas, superpoblación y más. Pero es difícil separar las causas principales y próximas de la pobreza de sus efectos. Por ejemplo, una educación inadecuada podría verse como una causa o como una consecuencia de la pobreza.
El liberalismo clásico (es decir, el libertarismo) adopta la visión provocativa de que la pobreza es lo que resulta si no se produce riqueza. O como lo expresó el economista Peter Bauer: “La pobreza no tiene causas. La riqueza tiene causas ". En otras palabras, la pobreza es lo que obtenemos si no generamos riqueza. Por tanto, para paliar la pobreza, la solución es crear más riqueza.
Antes de tirar su periódico con disgusto “progresista” (o peor aún, su costoso lector digital), considere lo siguiente: durante gran parte de la existencia humana, la pobreza generalizada ha sido la norma histórica mundial. Solo han pasado unos pocos siglos desde que aprendimos a crear riqueza, y ese conocimiento nos ha permitido hacer mella en la pobreza mundial.
Una representación gráfica de este fenómeno revela una línea horizontal ininterrumpida de pobreza humana durante 1.800 años sin ninguna reducción en absoluto. Es solo en los últimos tres siglos que vemos un aumento casi vertical en la riqueza. Así, científicamente, es la presencia de riqueza lo que debemos explicar, no su ausencia.
Si la pobreza es el estado que ocurre naturalmente y la riqueza debe producirse para mitigar la pobreza, nuestra política debe centrarse en las causas de la riqueza y no en las causas de la pobreza. Y el factor más importante para la producción de riqueza es la institucionalización de los medios políticos y económicos para la adquisición de riqueza. Las instituciones pueden crear incentivos y desincentivos, y estos a su vez moldean el comportamiento.
La producción de riqueza, es decir, la reducción de la pobreza, se puede impulsar con políticas para incentivar la productividad y las ganancias. Desafortunadamente, todos nuestros marcos regulatorios y tributarios están diseñados para hacer exactamente lo contrario, y las ganancias se han convertido en el objetivo de la avaricia política y la demagogia.
Aún más lamentable es el hecho de que muchos consideran que cualquier esfuerzo por cambiar el marco de políticas para mejorar la creación de riqueza es un capitalismo de compinches diseñado para enriquecer a unos a expensas de otros. Y en algunos casos tienen razón. En muchos países, y en algunos casos en los Estados Unidos, la riqueza no es el resultado de producir bienes y servicios deseables, sino de la proximidad al poder político.
Dicho esto, el capitalismo genuino de libre mercado basado en el estado de derecho, la igualdad de derechos y el derecho a disfrutar ilimitadamente de los resultados del trabajo, los ahorros y las inversiones es la mejor estrategia para eliminar la pobreza. Si nos tomamos en serio la reducción de la pobreza, debemos descartar el viejo manual de políticas y abrazar apasionadamente la libertad de crear y mantener la riqueza.
Articulos Nike y empresas que utilizan esclavos del Partido Comunista chino
Artículo Nike y las empresas que utilizan esclavos del Partido Comunista chino
BY JULIO M SHILING
DICIEMBRE, 2020
De todas las fuerzas comerciales que están en guerra con estos proyectos nobles y virtuosos que buscan convertirse en ley y rescatar valores elementales de decencia y el respeto por los derechos naturales, la empresa Nike se resalta por ser ésta, de facto, la voz comercial del grupo marxista “Black Lives Matter”.
Pensaríamos que no es verdad, que no puede ser, que en pleno siglo XXI, alguien se opondría a la mano de obra esclava. Sobran las críticas que juzgan esa práctica. Los modelos de la esclavitud del Antiguo Egipto, Grecia, África, el Medio Oriente o la Confederación del Sur en EE.UU., para nombrar algunos ejemplos históricos, nos causan repugnancia hoy. Es escalofriante, en el sentido moral y ético, comprobar que en nuestros tiempos puede funcionar un modelo de producción esclavista operando a la luz del día. Tan abominable como nos puede parecer la esclavitud moderna (o postmoderna), como es la realidad vergonzosa de precisar que existen cortesanos comerciales que buscan justificar esa ejercitación infame.
Recientemente la “Ley de Prevención del Trabajo Forzoso” de los Uigures (“HR 6210” 116º Congreso) fue aprobada en la Cámara Baja con un consenso bipartidista amplio reflejando una votación de 406 a favor y 3 en contra. Esto representa un rechazo categórico de los diputados estadounidenses sin distinción de partidos. El Senado (Cámara Alta) está gestando su propia versión y con toda probabilidad encontrará con el mismo apoyo mayoritario (Ley de Divulgación de los Trabajos Forzados de los Uigures “HR 6270”). El presidente Trump, con sumo gusto, la firmará y la convertiría en ley. Este proyecto busca prohibir la entrada a los Estados Unidos de todas las importaciones de productos que vengan de la provincia occidental de Xinjiang en China comunista.
Pese a que existe un nutrido grupo de estudios que ha confirmado el empleo de miles de personas como mano de obra esclava, recientemente el Instituto Australiano de Política Estratégica (IAPE) ha hecho público un reporte muy revelador. Con nombre y apellido, el IAPE ha citado a más de 83 empresas internacionales de marcas conocidas como Nike, Apple, BMW, Gap, Huawei, Samsung, Sony, Volkswagen, Adidas, Patagonia y Fila que, en contubernio con el Partido Comunista chino (PCCh), usufructúan con una empleomanía esclava.
sábado, 28 de noviembre de 2020
Comunicado de Prensa
Para Divulgación Inmediata Contacto: Daniel I Pedreira.
pencubaexilio@gmail.com 786-252-3928
PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio denuncia represión contra escritores y periodistas cubanos ante el 86 Congreso del PEN Internacional
Miami – Como en años anteriores, el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio participó en el 86 Congreso del PEN Internacional, celebrado de forma virtual del 2 al 6 de noviembre.
Dado el formato virtual del Congreso, distinto al de otros años, el PEN Internacional permitió que solamente se presentarán dos resoluciones. Una, presentada por el PEN América, puntualiza los retos a la libertad de expresión en tiempos del COVID-19. La segunda, presentada por el PEN Sueco, denunció la represión comunista en la China.
Nuestro PEN Club hubiera presentado una resolución, mediante la cual detallaba la situación de la represión en contra de escritores en Cuba, realizados dentro del marco del Decreto-Ley 370 de 2018 y del Decreto-Ley 349 de 2019, mediante los cual la dictadura cubana ha recrudecido su represión en contra de todo tipo de libertad intelectual y de expresión. Como ejemplo presentó los casos de Roberto de Jesús Quiñones, quien se encuentra en libertad desde septiembre de este año tras cumplir una injusta condena de un año en prisión por realizar sus labores periodísticas; del escritor Abraham Jiménez Enoa, residente en Cuba y colaborador del Washington Post, quien ha recibido amenazas de parte de la policía cubana por sus reportajes; y el reciente acto de repudio realizado por turbas del régimen cubano contra la artista Tania Bruguera por expresarse en contra de la dictadura.
A continuación compartimos el texto de nuestro proyecto de resolución.
RESOLUCIÓN DEL PEN CLUB DE ESCRITORES CUBANOS EN EL EXILIO AL CONGRESO 86 DEL PEN INTERNACIONAL, A CELEBRARSE DE FORMA DIGITAL EN EL AÑO EN CURSO, 2020.
La asamblea de Delegados del PEN Internacional, en su 86 Congreso reunida de forma digital, octubre del año en curso:
CONSTERNADA porque el gobierno totalitario de Cuba tras 61 años en el poder, continúa con la violación de los derechos humanos de todas aquellas personas que disientan de dicho gobierno y traten de ejercer el derecho a la libertad de expresión.
INDIGNADA, por la forma de represión que en la actualidad en Cuba ha puesto en práctica el gobierno, consistente en golpizas brutales por fuerzas policiales y paramilitares, contra los opositores pacíficos. Incluyendo asalto a las viviendas y destrucción de medios de trabajo para poder ejercer el periodismo independiente, en violación de los artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
ALARMADA porque para encubrir las antes citadas violaciones de los derechos humanos el régimen califica de delitos comunes actividades como la protesta pacífica e intelectual y la crítica a la administración que figura en el artículo 4 de los Estatutos del PEN Internacional. Entre los métodos represivos que están al alcance de la dictadura cubana se encuentran el hostigamiento, los actos de repudio y el arresto por corto tiempo de escritores y activistas de derechos humanos. Actualmente, Roberto de Jesús Quiñones se encuentra en libertad desde septiembre de este año tras cumplir una injusta condena de un año en prisión por realizar sus labores periodísticas. Al mismo tiempo, el escritor Abraham Jiménez Enoa, quien reside en Cuba y es colaborador del Washington Post, ha recibido amenazas de parte de la policía cubana por sus reportajes. Recientemente, turbas del régimen cubano le hicieron un acto de repudio a la artista Tania Bruguera por expresarse en contra de la dictadura. Estos actos de represión ocurren dentro del marco del Decreto-Ley 370 de 2018 y del Decreto-Ley 349 de 2019, mediante los cual la dictadura cubana ha recrudecido su represión en contra de todo tipo de libertad intelectual y de expresión.
PREOCUPADA porque el gobierno cubano mantiene vigente la Ley 88 de 1999, conocida por ley mordaza que permite a los tribunales imponer sanciones extras y elevadas, por el simple ejercicio ciudadano de practicar la libertad de expresión. Asimismo, la práctica de terrorismo de estado que contempla secuestros policiales de mediana y corta duración, ejercidos sobre aquellos disidentes que mantienen una oposición pacífica. Tal es el caso de algunos escritores, periodistas independientes, blogueros, ensayistas y analistas marginados de la actual de la situación nacional cubana.
URGE, por tanto, al gobierno de Cuba que derogue la Ley 88 de 1999 y los Decretos-Ley 370 y 349. Abstenerse de seguir poniendo en práctica los métodos represivos, antes indicado. Y el cumplimiento de los dispuestos en los artículos 13 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como cumplir el Convenio Internacional de los Derechos Políticos y Civiles que Cuba firmó en febrero del año 2008.
Sobre el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio: Fundado en 1997, el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio tiene como objetivo principal defender el derecho de todo cubano de espíritu libre a pensar, expresarse y difundir su criterio sin barreras.
jueves, 26 de noviembre de 2020
IRRACIONALIDAD Y SOBORNO EN POLITICA EXTERIOR
IRRACIONALIDAD Y SOBORNO EN POLÍTICA EXTERIOR
Lanzar dinero para ver qué nos comprará Juguemos el juego del ultimátum.
¿Cómo debería proponer dividir el dinero contigo? ¿Debería ofrecerle una parte relativamente pequeña, digamos 10 por ciento, una cantidad cercana a una división de 50:50, o un generoso 90 por ciento?
¿Cómo deberíamos dividirlo?
Dado que tanto usted como yo somos homo economicus racionales e interesados, debería tratar de maximizar mi parte ofreciéndole solo $ 10,000 y manteniendo el saldo de $ 90,000. Claramente, dado que se encuentra dinero para usted, lo aceptaría. Puede pensar que soy codicioso o injusto, pero como persona económicamente racional, tomaría los $ 10,000 en lugar de nada. Sabiendo esto, seguiré adelante con la oferta del 10 por ciento.
¿Qué? ¿Estás loco? ¿Rechaza irracionalmente mi oferta y no elige nada en lugar de quedarse con los $ 10,000 que quiero darle?
El juego del ultimátum, con sus muchas variaciones, es el juego de negociación icónico en economía del comportamiento. Los investigadores encuentran que, en muchas culturas, las personas ofrecen divisiones "justas" cercanas a 50:50 y que las ofertas de menos del 20% a menudo son rechazadas.
Las explicaciones de este comportamiento varían, pero el juego del ultimátum destaca, en nuestro comportamiento, la presencia de componentes no monetarios de utilidad. Las respuestas "irracionales" desafían el modelo de racionalidad económica pura desarrollado por la teoría económica estándar. Dado que las personas que rechazan una oferta positiva, incluso una tacaña, eligen no obtener nada más que algo, no deben actuar únicamente para maximizar el beneficio económico.
Apliquemos esta visión del comportamiento a la formulación de la política exterior de los Estados Unidos. La política exterior de los Estados Unidos se define como la forma en que el país interactúa con las naciones extranjeras y establece estándares de interacción para sus organizaciones, empresas y ciudadanos individuales. Como tal, nuestra política exterior debe abarcar y proyectar nuestros valores y principios político-económicos. Sin embargo, casi exclusivamente nuestra política exterior se basa sin imaginación en conceptos de determinismo económico, haciendo hincapié en las ofertas de ayuda, crédito, incentivos comerciales y similares. Estos son el nostrum de todos nuestros males de relaciones exteriores.
Los dos principales enfoques fundamentales competitivos de nuestra política exterior son: el "wilianismo", que favorece una política exterior de sacrificio dependiente o subordinada a las instituciones internacionales, y el "realismo" que rechaza la necesidad de consideraciones morales que enfatizan consideraciones prácticas. Tan dramáticamente opuestos como son estos puntos de vista, ambos presumen que los actores nacionales son "racionales" y que, independientemente de sus puntos de vista o acciones contra los Estados Unidos, responderán racionalmente al soborno embellecido de nuestras propuestas diplomáticas.
Nuestras herramientas de política exterior parecen limitarse a una comprensión de "muéstrame el dinero" de las relaciones internacionales y, como lo ilustra la interacción del juego del ultimátum, estamos perplejos cuando nuestras políticas basadas en el dinero no brindan los resultados que esperamos. Caso en cuestión, el empobrecido Bolivia recientemente rechazó nuestra ayuda y expulsó a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Actualmente, la ayuda exterior del gobierno de los Estados Unidos es de $ 50 mil millones y los estadounidenses generosos aportan en privado $ 70 mil millones adicionales. Sin embargo, arrojar dinero para ver qué nos comprará no es una política exterior.
Nuestras deficiencias en política exterior son particularmente evidentes cuando se trata de regímenes totalitarios que defienden ideologías radicales como Corea del Norte, Irán o Cuba. En nuestra visión del mundo, no podemos entender por qué los regímenes totalitarios están dispuestos a incurrir en el alto costo de rechazar nuestras oberturas económicas cuando sus pueblos necesitan urgentemente asistencia económica. Evidentemente, su percepción de utilidad o valor, como lo muestra el juego del ultimátum, se centra en otra parte.
Lo que no reconocemos es que estos regímenes se sustentan en sus ideologías y que la ideología totalitaria, por definición, requiere un ánimo contra la libertad y la violación generalizada de los derechos naturales de la ciudadanía. Estos regímenes no son nuestros compañeros de viaje y no cambiarán sus ideologías represivas persuadidas por nuestros incentivos financieros.
Repensar la política exterior de los EE. UU. Significa reconocer que su principio rector debe ser proteger nuestras vidas y propiedades de las amenazas extranjeras basadas en un enfoque racional, basado en principios y con interés propio. Requiere que distingamos claramente a un amigo de un enemigo, que formulemos objetivos de política exterior egoístas para cada uno e identifiquemos los medios asertivos para lograr nuestros objetivos.



