sábado, 14 de diciembre de 2019

PROYECTO DE VIDA


"Ellas le aportarán experiencias que enriquecerán su proyecto de vida..."

Carlos Benítez Villodres Málaga (España)
Según el psicólogo Jaci Regis, el hombre del siglo XXI es un ser que acumula vivencias y experiencias, que delinean su estructura mental y su perfil moral. Su comportamiento representa una variedad de estados emocionales, mostrando el nivel alcanzado por esa individualidad permanente a través de su personalidad en transición.
A partir del conocimiento de su naturaleza espiritual, de conocer que no solo es el resultado de una herencia biológica y una educación familiar y social, sino que trae una historia, un cúmulo de experiencias de vida que le han otorgado una personalidad particular, el hombre podrá ensayar, con mayor responsabilidad, nuevas formas de convivencia. Ellas le aportarán experiencias que enriquecerán su proyecto de vida.
El conocimiento de la vida con sentido, ante tantas presiones y situaciones de dolor en la existencia de cada ser humano, ayuda a tomar ciertas decisiones, a optar inteligentemente que tiene un origen basado en el amor y en el crecimiento de todos los seres.

Poder comprender esto ayuda a delinear un proyecto de vida que no se atenga solamente a lo efímero y a lo material, sino a “combatir” diariamente para alcanzar la verdadera felicidad, la que anida fuertemente en una conciencia serena, sin opacidades ni eriales. De esa manera, en la conjunción de sentimientos de paz, que brinda el saber que se está en el camino correcto, se delinea un hombre de bien.
El hombre actual es consciente de que aquel que lucha contra sus propias imperfecciones, que sabe que la vida tiene sus matices que lo ayudan y lo ponen a prueba con su propia conciencia; aquel que actúa con firmeza con sus propias convicciones de bien a pesar de las circunstancias y modas sociales; aquel que trabaja moralmente por la propia superación y la de su entorno… es sencillamente un ser con conciencia de bien. Se concreta la teoría y la práctica cotidianas, amalgamadas en acciones, pensamientos y sentimientos positivos, que tienden al crecimiento y la fortificación racional del individuo.
Mantener esta actitud y postura de vida es un desafío en medio de una sociedad que propone a veces otros modelos y valores. A partir de esta base, lo que podamos conseguir será nuestra responsabilidad y nuestro mérito.
El hombre de bien se siente responsable de su vida. Intenta comprenderse a sí mismo para comprender a los demás. Desea salir de sí mismo, dejar de temer que los demás entren en su espacio, y entiende que no existe paz ni felicidad fuera de la benevolencia, la solidaridad y el amor entre los hombres.
Tratemos de cultivar diariamente nuestros pensamientos, sentimientos, brindándonos a los demás en acciones sencillas, percibiendo la emoción propia y de los otros, expresando el afecto, obrando con honestidad y respeto por el semejante. A veces podemos pensar que, en un mundo competitivo, agresivo, solo triunfarán los fuertes, pero los fuertes son los espíritus educados en el amor. Los fuertes son aquellos que ante la violencia reaccionan con serenidad, ante el insulto, con comprensión.
Y la mejor manera de construir un mundo mejor para nosotros y para nuestros hijos es educando nuestra personalidad y desarrollándola en el amor y la felicidad, con la convicción de que cada uno de nosotros es un elemento importante en la evolución de la humanidad.




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