sábado, 25 de marzo de 2017

JAMES COMEY: EL FOUCHE AMERICANO


Napoleon decía "Le tengo mas temor a Fouche en la retaguardia, que a los ejercitos prusianos en el campo de batalla.."


Por José M. Izquierdo. (josemizquierdo@hotmail.com)

En estos tiempos, el hombre más temido en los círculos políticos de Estados Unidos se llama James Comey, director del FBI, un hombre que ha demostrado manejar con inteligencia los secretos de las intimidades de las prominentes figuras de la política doméstica. Al igual que el influyente político francés Joseph Fouché, que desempeñó un papel importante en la Francia de finales del siglo XVIII y principios del XIX, Comey usa las mismas técnicas para ser el centro de control político detrás del escenario visible, tanto en las pasadas elecciones presidenciales, como en el comienzo presidencial de Donald Trump.

    Nadie puede dudar, que en las investigaciones sobre los correos electrónicos de la excandidata presidencial Hillary Clinton, la injerencia Rusa en la política doméstica y el espionaje de la administración de Obama a la Torre Trump, Comey dijo y revelo, lo que estimo necesario y conveniente en cada momento y se guardó, secretos necesarios que aseguraran el margen adecuado para su seguridad, con maestría absoluta.


   Napoleón decía; “Le tengo más temor a Fouché en la retaguardia, que a los ejércitos prusianos en el campo de batalla” y Comey, puede muy bien compararse con este oscuro y célebre personaje. Se revelo como un maestro de primera línea en los enredos de salón, que enturbiaron la campaña de Hillary Clinton, al manejar el escándalo de los correos electrónicos de Clinton con maestría impecable,  llego a ser en esa época, posiblemente el hombre más temido por la excandidata Clinton, sin que nadie pudiera acusarlo de tomar partido entre los dos candidatos a la presidencia. A dicho y declarado en cada momento, lo estrictamente necesario para cumplir con su obligación profesional, mandándole un mensaje “Invisible” a todos que dice entre líneas; “Yo se mas, pero lo digo si me conviene, así que pórtense bien”.

   En la comparecencia del director del FBI James Comey ante el comité de inteligencia de la  cámara de representantes, se esperaba que Comey revelara entre otras cosas, si existió una orden del expresidente Barack Obama para grabar las comunicaciones de la Torre Trump y por supuesto, Comey se fue por la tangente declarando que el FBI, carece de información que demuestre que el expresidente Obama, ordenó expiar a Trump durante las elecciones. Pero hay que preguntarse; ¿Esta respuesta tan profesional y ética es totalmente cierta?, Por supuesto que no, hay más tinta en el tintero, pero como anteriores ocasiones,  Comey maneja los hilos de la intriga política a la perfección. 

   El portavoz de Obama Kevin Lewis dijo en un comunicado; “Ni el presidente Obama ni ningún funcionario de la Casa Blanca ordenaron espiar a ningún ciudadano estadounidense”. Un presidente no puede ordenar escuchas telefónicas, en principio, sólo un tribunal puede autorizar ese tipo de decisiones. Pero estas declaraciones están apegadas a lo que dice la ley y a cuidar la imagen del expresidente Obama, no expresan la realidad y lo que necesitamos saber es, ¿Que paso en realidad?

Por supuesto que nunca una orden para hacer algo ilegal como espiar a una personalidad, saldrá de la boca de un presidente o de los funcionarios más cercanos al presidente en la Casa Blanca, pensar eso es infantil. Pero eso no quiere decir que no se halla expiado los teléfonos de la Torre Trump, siempre ha habido y habrá ese tipo de espionaje encubierto y máximo, en una campaña donde la prensa daba por segura la victoria de Hillary Clinton, pero la realidad sorprendió a muchos. Lo que nadie esperaba en esa época, es que Trump ganaría las elecciones y después como presidente tendría acceso a información clasificada, que lo llevaría a saber cosas incómodas y peligrosas para sus enemigos políticos. Tanto Comey como la prensa saben la realidad, pero insisten en desviar la atención del problema. Para ese tipo de trabajo sucio, existen los agentes encargados de correr ese riesgo, de aquellos que saben que si son descubiertos, sencillamente tendrán que cargar con la culpa en silencio y nunca, pueden embarrar al jefe,

   Si se trata de investigar si hubo espionaje en la torre Trump, con seguridad será confirmado en algún momento. Pero si se trata de saber si fue Obama quien dio la orden, nunca podrán culparlo directamente aunque incuestionablemente si se investigó a Trump, Obama lo sabía.

   Por ese camino nunca sabremos la verdad, dilataran y confundirán más a los incautos, ganaran tiempo y seguirán adelante con la campaña de desinformación y ataques al presidente Trump, y eso es precisamente lo que se busca. ¿Como se explica la filtración de las conversaciones entre Trump y el presidente de Méjico Peña Nieto, donde supuestamente Trump amenaza al presidente de Méjico, si no se estaba filtrando esa conversación”. ¿Cómo se explican las filtraciones a la prensa de la conversación telefónica entre el primer ministro de Australia Malcolm Turnbull y Trump, si no se estaban filtrando esa conversación?

   La revelación que La Torre Trump fue espiada, lo confirman las palabras de devin Nunes, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, que ante periodistas de forma sutil para no levantar polvo, preciso sin embargo que las comunicaciones de Trump pudieron ser interceptadas de forma indirecta y legal, matizando la aceptación del espionaje con un accidente involuntario, y tratando que las cosas queden ahí. Por el momento, se trata de opacar el incidente y pronto se guardara en la gaveta del olvido, quizás, tengamos que esperar a que James Comey se retire y escriba sus memorias, para conocer más detalles sobre la intromisión Rusa en las pasadas elecciones presidenciales y la investigación de la administración de Obama a la Torre Trump.

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