
Por Luis Marín
"El adjetivo “mercenario”
nunca tuvo un carácter peyorativo, ni tan despreciable hasta que la llamada
revolución cubana lo adoptó como su insulto preferido para descalificar a
quienes la adversan..."
En Venezuela todavía se enseña que “el juez es mercenario”
en el sentido de que no actúa motu proprio sino a instancia de parte.
Tanto menos malo es pensar
en los circunspectos guardias suizos que custodian la Santa Sede y al Papa, un
remanente de los mercenarios suizos que hicieron fama desde el siglo XV como
los mejores soldados de Europa.
O en los legendarios
aventureros de la Legión Extranjera francesa inspiradores de tan numerosos
relatos y en los famosos Gurkas, los ferocísimos guerreros nepalíes que todavía
hoy en día forman filas en las fuerzas armadas de su majestad imperial
británica.



















