domingo, 30 de octubre de 2016

DEL MAL, EL MENOS (O DE PORQUE DEBEMOS VOTAR POR TRUMP)

(O DEL PORQUE DEBEMOS VOTAR POR TRUMP)

Por: Saturnino Polón     Ensayista y Ex-Preso Político cubano.
 El antiguo refrán sigue siendo tan válido como siempre. Enfrentado ante la alternativa de que todas las opciones son malas de nada sirve inmovilizarse en las lamentaciones, en la fantasía inútil de pensar en inexistentes soluciones ideales, o en escaparnos por la tangente metiendo la cabeza en un hueco como el avestruz. Solo hay una alternativa real e ineludible: Escoger del Mal, el menos.
Y ese es el caso en la actual contienda electoral presidencial norteamericana, donde la desastrosa administración del marxista Obama, entre otros muchos y acaso más importantes males, nos ha dejado un país mas que dividido, polarizado. Donde los extremistas de la derecha y la izquierda han tomado por asalto el escenario y han variado, quizás con carácter permanente, el tono y estilo de la campaña electoral. Todo con el apoyo entusiasta y militante de unos medios de difusión masiva que están claramente prejuiciados en favor de un populismo militante, demagógico y marxistoide.
Esta dicotomía ha producido dos lamentables candidatos. Ahora es tarde para especulaciones académicas sobre qué tal si lo que fue no hubiese sido. Ahora solo uno e inevitablemente uno de los dos será el futuro presidente (Los demás candidatos en la boleta son puro ejercicio teórico, ninguno tiene ni la mas remota posibilidad de salir). Por tanto a estas alturas solo cabe escoger el menor de los males posibles. Y este es Donald Trump, obviamente. De esto no puede caberle ninguna duda a nadie que tenga siquiera dos dedos de frente.

Si, por supuesto, Trump es un pedante insoportable que disfruta su pedantería como eficiente mecanismo para convertirse en centro de la atención. Algo inevitable en quien es claramente un   narcisista patológico tan intenso como el marxista Obama, solo que menos hipócrita, es decir menos hábil en el arte de ocultarlo.
          No es difícil pronosticar que su administración resultara mediocre. Salvo por el hecho de que posiblemente destruya o neutralicé a ISIS (Simplemente por el hecho de que le dará mano suelta a los especialistas en esa materia: Los servicios de inteligencia y las Fuerzas Armadas). De hecho, existe hasta una buena posibilidad de que su administración resulte mucho mejor de lo esperado.
             Pero es igualmente fácil pronosticar que nunca será ni remotamente tan desastrosa como podría ser la de Hillary. Si algo hay cierto en todo lo que se ha dicho es la afirmación de que la administración Hillary no será mas que una continuación de la de Obama. Trump es narcisista y, como dicen los cubanos, le gusta “el figurao”. Pero de tonto no tiene un pelo. Su historia lo demuestra. Tiene un buen sentido de las realidades económicas, ideológicamente es un conservador. Ama a su país y el sistema que crearon sus fundadores. No persigue cambiar el sistema en virtud de algún proyecto populista marxistoide. Piensa en términos de garantizar la seguridad de la nación y sabrá atender el consejo de los especialistas.
               Porque no seamos tontos. Trump nunca hubiera desarrollado el imperio económico que tiene si no hubiera sabido rodearse de asesores eficientes, y no le hubiera hecho caso a sus consejos. Es un pedante sí, pero en virtud de sus propios negocios, es un experimentado negociador y conoce el arte la etiqueta y la cortesía social de alto nivel. Trump nunca va a causar ninguna crisis por su pedantería ni tampoco, como dice la estúpida metáfora con que tratan de manipularnos, jamás le dará un arrebato de locura y se pondrá a apretar el mítico botón rojo de las armas nucleares. Nada de eso va a pasar.
             No podemos decir lo mismo de la mediocre Hillary quien, de un modo irresponsable, se puso a jugar a ser aprendiz de maga y dejo un desorden sin precedentes en Libia y Egipto. Cuestión que ha dejado centenares de miles de muertos (incluyendo a unos cuantos norteamericanos y europeos) y ha comprometido seriamente la seguridad de esta nación y sus aliados. Aunque es justo aclarar que no fue toda su culpa. La mediocre Hillary fue, en gran medida, una “yes-woman” del marxista Obama.
            Hillary es una mediocre total. No en balde se le ha dicho que tiene mucha experiencia, pero toda mala. Su historia no incluye ningún éxito que valga la pena recordarse. Ni siquiera su vida personal vale la pena. Su matrimonio no es mas que una empresa aventurera en busca mutua de fama y fortuna sin tener escrúpulo alguno. Se auto titula feminista y no es mas que una cornuda consentidora dedicada a la persecución de las bellas amantes del mujeriego incorregible de su marido. Se ha de suponer que por temor a que naufrague la empresa matrimonial; porque en esa pareja el amor no se ve por ninguna parte.
             El desfachatado intercambio de favores gubernamentales por efectivos “donados” a su fundación (fuente principal de la riqueza personal de Los Clinton, Inc.) sería considerado corrupción aún en el país mas corrompido del Tercer mundo.
           Su ineptitud en el manejo de los asuntos gubernamentales es obvia. Su desfachatez al mentir es antológica (recuérdese aquella mentira de bajar de un helicóptero bajo una lluvia de balas). Pero sobre todo el asunto de los emails donde no solo se puso en riesgo la seguridad nacional por una malacrianza narcisista de esa bribona que aspira a presidirnos; sino donde también ella y otros mintieron bajo juramento ante una comisión congresional.
           Estos son delitos por los cuales Usted, amigo lector, y cualquier otro norteamericano del montón hubiese terminado en la cárcel. Dicho sea de paso, en opinión de este autor, todo ese asunto de los emails (equivalente al robo de documentos propiedad del estado) ocurrió por su interés de pulir y seleccionar su propia historia. Eliminando la documentación de cualquier error, impropiedad o ineptitud, autocensurando lograría así, de antemano, pulir el futuro contenido de su anhelada y soñada biblioteca presidencial.
             No creo que Trump pueda cumplir ni el diez por ciento de lo que está prometiendo hacer. El que dude de esta afirmación que busque y lea el libro “The Triumph of Politics. Why the Reagan Revolution failed” (“El Triunfo de la Política. Porque fracaso la Revolucion de Reagan “) por el autor David A. Stockman (pub. 1986). Pero espero que al menos cumpla con su promesa de designar una Comisión independiente que investigue a fondo a la Senadora, Ministra y Socia Principal de Los Clinton, Inc. Y que dilucide la cuestión de una vez por todas. Llevándola eventualmente a la justicia en caso de que se demostrara como cierto lo que hoy solo parece incierto; gracias a una gigantesca operación de encubrimiento.
              Quedan dos cosas muy importantes. De ganar, Hillary nombrará al menos dos jueces a la Corte Suprema sino más. Eso alterara el equilibrio de la corte. Los jueces izquierdistas y militantes que nombrará se dedicaran a ejercer la tiranía jurídica y a legislar para convertir a los EUA en el nuevo, siempre soñado y nunca olvidado, paraíso socialista marxistoide. Por otra parte seguirá nutriendo las filas de la burocracia federal con elementos de izquierda además de incrementar el tamaño y costo de la misma. Eso acelerara el ya iniciado proceso marxistoide de transformar a EUA en algo diferente a lo que soñaron sus fundadores.
                  Otra cosa. Si Hillary gobierna con una mayoría demócrata en el Congreso todo este proceso de “change” se acelerará exponencialmente. Si gobierna con la situación actual, donde los republicanos tienen el control pero solo por una exigua mayoría simple, entonces ella gobernara a su antojo siguiendo el ejemplo de Obama. Es decir controlará la situación gobernando por decretos (Órdenes Ejecutivas) que la exigua mayoría republicana no podrá vetar por carecer de los votos necesarios ya que los Demócratas, como el buen partido socialdemócrata de izquierda en que se han convertido, votarán siempre, por sistema, en bloque contrario a los republicanos.
              Pero si triunfa Trump el caso será enteramente diferente. Tendrá siempre a los demócratas en contra como un bloque. Pero como siempre ha estado en franco antagonismo con una buena parte de su propio partido no conseguirá los votos suficientes para poder gobernar por decreto en aquellos puntos en que resulte demasiado extremista.
               De modo que podemos predecir la situación siguiente. Si triunfa Trump tendrá que moderarse y negociar (Les recuerdo leer el libro antes citado). Al Congreso le será relativamente fácil controlar los excesos y nunca ocurrirá nada grave. Por otra parte, el narcisista pero conservador Trump, como buen hombre de negocios será pragmático y buscará adelantar sus fines mediante negociación y compromiso.
             Pero con la Hillary, demagoga, mediocre y enloquecida por su ambición de fama y fortuna, esto no va a funcionar así. Ella no vacilara en seguir el ejemplo de su secretamente envidiado maestro, el marxista Obama. No vacilara en gobernar por decreto. Al congreso (no querrán algunos y no podrán otros) le será imposible controlarla. Y perdida en su locura; desesperada por la gloria y la riqueza, su administración será herramienta dócil y ciega en las manos destructivas de las desatadas fuerzas de la extrema izquierda marxistoide. Las masas, emborrachadas de la gratuidad y el hedonismo, por el encantamiento transitorio del bienhechor y bien amado Estado de Bienestar, marcharan ciegos pero contentos. Siguiendo al nuevo flautista de Hamelin, ahora encarnado en forma de abuelita bonachona, se irán con rumbo al precipicio del hedonismo, la inflación y la insolvencia. Rumbo a la catástrofe del caos y la decadencia.
             De modo que, por todo lo anterior la única opción es clara e ineludible. Del Mal, el menos.
             Hay que votar por Donald Trump.
            Quien no lo haga así vota por su suicidio. Es, en el mejor de los casos, un idealista iluso, obnubilado  y manipulado.
            No sé si Trump gane. Lo que si se, es que no llevare en mi conciencia el peso de haber dado un voto en favor de promover la destrucción de los Estados Unidos de Norteamérica, el país mas adelantado del orbe y la historia: la cuna de la nueva civilización.
 

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