sábado, 6 de mayo de 2017

LA FUNDACION CINTAS QUIERE LLEGAR A CUBA

"ESTA SORPRESIVA DECISION SE PRODUCE MUY POCO TIEMPO DESPUES..."

Luis de la Paz

Todo indica que el anuncio de la Fundación Cintas, de que en lo adelante otorgará becas “a cubanos y descendientes de cubanos, ya bien vivan en Cuba o fuera de Cuba”, responde al deshielo (aunque parece que ese hielo solo se licúa en Estados Unidos). La noticia ha causado revuelo en los círculos intelectuales del destierro, y desde luego, regocijo en los de la Isla, pues los buscadores de tesoros (aquellos que participan en cuanto concurso literario existe, solicitan fondos en el extranjero para cualquier proyecto inimaginable y acuden a las embajadas en La Habana que son generosas con el dinero), ven que se le ha abierto una nueva puerta, a la que hay que acudir de inmediato.
Entre los que han levantado su voz se encuentra el escritor y artista plástico Juan Abreu, quien en una carta abierta publicada en su blog Emanaciones (www.emanaciones.com), renunció “al título de ganador de la Beca Cintas” (1993-1994). En su misiva añade: “esta decisión traiciona el carácter democrático del Sr. Cintas y de su fundación”.
     El prominente magnate ferroviario y azucarero Oscar B. Cintas y Rodríguez (Sagua la Grande 1887-Nueva York, 1957), fue además un amante de las artes, coleccionista y ejerció como embajador de Cuba en Estados Unidos (1932-1934). Al fallecer dejó un testamento donde cedía recursos para reconocer y apoyar las artes y la cultura. En 1963 la entonces recién creada Cintas Fundación, comenzó a entregar ese reconocimiento. Siempre, sin excepción hasta la fecha, la beca ha sido recibida por cubanos que residen y trabajan fuera de la Isla.

Por su parte Ileana Fuentes, directora del American Museum of the Cuban Diaspora, anunció la suspensión de toda colaboración con la Fundación Cintas por esta razón. También el curador Jesús Rosado levantó su voz en un artículo difundido públicamente, expresando su “total desacuerdo con el cambio de la agenda histórica de la Fundación Cintas”.  
      Esta sorpresiva decisión se produce muy poco tiempo después que Hortensia E. Sampedro, directora de la junta directiva de la Fundación Cintas, se retirara del cargo tras más de 30 años al frente de la misma. En la página oficial de la Fundación Cintas (http://www.cintasfoundation.org), no se da cuenta de quiénes integran la junta directiva actualmente, ni el nombre de su actual director. Desde el 2011 el Miami Dade College (MDC) asumió la custodia de la colección Cintas, y maneja todo lo relacionado con el otorgamiento de las becas y el proceso de las convocatorias.  
Aunque en la página de la Fundación no se especifican los detalles del testamento de Oscar B. Cintas, siempre se ha expresado públicamente que estas becas van dirigidas a los artistas cubanos que viven fuera de la isla, sin que nunca ningún funcionario de la institución le haya salido al paso a tan importante y repetida afirmación.
      En numerosos artículos que se encuentran en la internet aparece el requisito de residir y trabajar fuera de Cuba como una condición para recibir el premio. La página de Wikipedia señala: “The roster of Cintas fellows is a testament to the talent and creativity of the Cubans and their direct descendants who have lived outside the island since 1959”.
       Un trabajo aparecido el 12 de septiembre del 2016 en la página web del MDC News (publicación oficial del MDC) se apuntaba. The prestigious competition has recognized creative accomplishments by Cuban artists of the diaspora in the various artistic movements over the last five decades. It is unique in its depth and breadth and historic as well as artistic significance of a prolific and significant period in Cuban arts”.
En el propio portal de la Cintas se lee: “Miami – November 11, 2008 –The Cintas Foundation, granting awards in the visual arts and humanities since 1963, is pleased to announce that two of its 2008 Fellowship recipients have been chosen to speak at the 25th annual Miami International Book Fair. The Cintas Foundation awards fellowships annually to creative artists of Cuban lineage who are currently residing outside of Cuba”. http://www.cintasfoundation.org/images/pdf/miamibookfair2008.pdf

    El texto oficial de la Fundación Cintas que ha causado revuelo y que publicaron en inglés y español, incluso como “noticia de última hora” dice textualmente: “La Fundación Cintas se complace en anunciar que su Programa de Becas en adelante cumplirá con los deseos de su fundador, Oscar B. Cintas, y le otorgará becas a cubanos y descendientes de cubanos, ya bien vivan en Cuba o fuera de Cuba. Este año la Fundación otorgará tres becas de veinte mil dólares ($20,000) cada una en las siguientes disciplinas: Arquitectura y Diseño, Beca Brandon Fradd en Música, y beca CINTAS - Fundación Knight en Artes Visuales”.
     Muchos de los galardonados con la prestigiosa beca han comenzado su carrera en Cuba, y eventualmente se ha exiliado o emigrado a los Estados Unidos. El ganador del 2015 en artes visules, Rafael Domenech emigró a Estados Unidos en el 2010 y durante la entrega de su reconocimiento enfatizó su condición de emigrante, no de exiliado. De manera que lo importante es que se resida y trabaje fuera de la isla, no una posición política.
     Desde que comenzaron a entregarse las becas, la han recibido cerca de 300 cubanos o sus descencientes, y siempre han sido otorgada a cubanos que residen fuera de Cuba. El cambio que anuncia la Fundación Cintas, no es un paso de integración, es romper con una tradición, y asumiendo que no sea un requisito puntual en el testamento de Oscar B. Cintas, al menos se ha interpretado de esa manera por más de medio siglo, y así debería continuar.
    Urge escuchar las razones de los actuales directivos de la Fundación Cintas para este cambio radical en su fórmula de trabajo. Habría que escuchar también al Dr. Eduardo Padrón, presidente del Miami Dade College, incluso, tomar la opinión de Hortensia Sampedro que siempre entregó las becas a cubanos o sus descendientes fuera de la Isla. Desde luego, habría que leer también el testamento del Sr. Cintas y examinar en detalles los estatutos fundacionales de la institución.
     Hay que reconocer y aceptar tácitamente (no podría ser de otra manera) que de haber estado vivo en 1959 el Sr. Cintas, hubiera tomado el camino del exilio y hubiera repudiado al castrismo. No debe olvidarse que su patrimonio fue intervenido por la dictadura y sus colecciones expoliadas, como la de otros coleccionistas, como Julio Lobo, José Gómez Mena y la Revilla Camargo, por mencionar algunos.
        Hay que mantener y dignificar el prestigio del legado de Oscar B. Cintas, dignificar sus aportes a la cultura y reclamársele a la fundación que lleva su nombre, que respete el espíritu de este gran hombre cubano, y la tradición de entregar el reconocimiento a los cubanos que trabajan fuera de su país.

      No se debe olvidar que en Cuba gobierna una dictadura y que en el arte se rige por la premisa “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”. De cualquier forma, aún en una Cuba democrática y libre, la Beca Cintas debería mantenerse para los cubanos o sus descendientes que vivan fuera.  

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