martes, 28 de abril de 2020

LA CHINA ROJA DEBE SER DESTRUIDA


SINIS RUBRUM DELENDA EST    (La China Roja debe ser destruida)
Primera Parte.

Por: Saturnino Polón
Desde que comenzó el virus había algo sospechoso en el asunto. Para este autor lo que mas le extraño fue la prontitud con que todos los gobiernos occidentales estaban dispuestos a paralizar el país entero a riesgo de una crisis económica de gran magnitud. No se trataba del gobierno norteamericano sino de todos; y empezaron en Europa. Aquí, los anti Trump y la quinta columna del partido Socialista Radical de USA, alias Demócrata, están en una delirante y punto menos que criminal campaña para desacreditar a Trump. Intentan ganar las elecciones con esa estrategia, sin importarles que están entorpeciendo con la solución de la crisis. Así se ha terminado en una gran confusión donde todo se manipula con la intención de lograr que algún pro izquierdista (o un izquierdista radical) gane la presidencia.
Pero la fiebre de la cuarentena comenzó en Europa. Para ser exactos comenzó en China Roja y de inmediato tomaron medidas urgentes Japón, la República de China y Corea del Sur. Incluso la República de China pidió una reunión urgente de la OMS para discutir el asunto. Pero la China Roja lo impidió usando para ello su títere, el presidente de la OMS. De casi nada de esto informaron los Medios de Difusión Masivos Dominantes (MDMD), no en balde el presidente Trump los ha llamado “Fake News”. Según pasaron los días era mas que evidente que la respuesta era desproporcionada a la amenaza de que se estaba hablando.
Para este autor (y para muchos otros) lo extraño del caso le hizo pensar que solo podría tratarse de un virus clonado artificialmente por los laboratorios de China Roja y del cual se desconocía los posibles riesgos. Lo que explicaba el miedo de los gobiernos. Según pasaron los días empezaron a filtrase noticias y especulaciones. No tardó en aparecer la mentira, divulgada subrepticiamente por el Partido Comunista Chino (PCCh) y amplificada por los izquierdistas en Occidente, de que el virus había sido creado y propalado dentro de la China Roja por los militares norteamericanos. Cuando apareció en la Internet un programa de la TV española, recordando un viejo documental científico italiano de hace cinco años atrás, ya no quedo duda sobre el origen del virus.

Hoy por hoy ya esta aceptado por muchos varias cosas. El virus fue creado en un laboratorio militarizado en la afueras de Wuhan, a pocas millas del mercado donde, según la patraña des-informativa creada por el PCCh, surgió la pandemia por mutación viral espontánea en la carne de murciélago que consumen los chinos. (Por cierto ya hasta se sabe que en ese mercado no se vendía carne de murciélago) El virus fue creado clonando un coronavirus del murciélago con material genético del virus del SARS; todo con la intención de buscar una vacuna contra el SARS.
Eso se hizo con financiamiento y apoyo teórico y técnico de los norteamericanos a través del Centro Nacional de Ciencias y de una Universidad de Texas. Ocurrió en los tiempos de la administración de Obama. Gobierno que claramente tenia conocimiento y aprobaba este tipo de ayuda puesto que se hacia con la intención altruista de generar una vacuna contra una enfermedad grave. Debemos añadir que el Laboratorio de Wuhan en si mismo, fue construido con ayuda financiera y técnica del Gobierno Francés. Lamentablemente nadie pareció prestarle atención al hecho de que la otra cara de esa medalla altruista era de que estábamos transfiriendo tecnología de punta en materia de guerra biológica a un gobierno declaradamente enemigo.
Cuando se produjo la clonación, la parte norteamericana, temiendo que fuera posible una pandemia de producirse un contagio humano, exigió pruebas con ratones. Al comprobarse que era altamente contagioso, la parte norteamericana exigió detener el experimento y destruir la cepa. Los Chinos Comunistas se negaron. La parte norteamericana retiro su apoyo financiero y técnico. Los Chinos Rojos continuaron y posteriormente anunciaron que habían logrado una clonación exitosa.
En fecha tan reciente como 2018 hay reportes de inteligencia alertando de que el laboratorio de Wuhan era un centro riesgoso por estar escaso del personal altamente calificado que se necesita en un lugar tan peligroso como ese.
Todo esto se empezó a revelar en la Internet y puso en evidencia a los gobiernos de las potencias Occidentales que claramente debían saber todo esto. Según la realidad se ha ido conociendo el gobierno de los EUA ha tenido que variar su enfoque. Ahora altos funcionarios y hasta el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas andan hablando de una investigación profunda y
minuciosa sobre el origen del virus y sobre el grado de ocultamiento de la verdad por parte del PCCh. En el plano local ya incluso el Senador por la Florida, Marco Rubio, habla de la necesidad de una investigación. Para este autor todo esto es seña de que el gobierno americano se prepara para hacer conocer, poco a poco, la verdad al publico norteamericano.
No debemos ser demasiado severos al juzgar el gobierno norteamericano y los de las otras potencias por haber ocultado parte de la verdad. Para ahora darla a conocer poco a poco. Si ademas de tener que lidiar con la crisis debida a una pandemia, causada por un virus clonado artificialmente y de efectos desconocidos, hubieran tenido que lidiar con la ira y terror masivo en la población al saberse en peligro por la acción culposa del PCCh, la situación hubiese sido mucho mas difícil de manejar. No podemos menos que aceptar que era necesario no alarmar mas de la cuenta a la población y tratar de mantener la calma en una crisis que se preveía como de gran magnitud.
¿Fue un ataque biológico de baja intensidad para causar un caos económico y sicológico? ¿O simplemente fue un accidente grave empeorado por la actitud negligente y culposa del gobierno totalitario de la China Roja?. A partir de nuestro acceso a la información no podemos asegurar que fue un ataque. Simplemente carecemos de la información necesaria para ello. Pero dado el historial siniestro y sangriento del PCCh no podemos descartarla.
Podemos, eso si, dar por seguro de que la investigación prometida concluirá en que fue un accidente mal manejado por el Gobierno de la China Roja. Se entiende que esto sera lo que ocurra. El gobierno norteamericano no va a desear encontrarse con algo que desate las pasiones y se vuelva una “causa belli”. Esta administración no tiene en estos momentos la intención de llevar las cosas tan lejos. Especialmente si tenemos en cuenta el feroz ataque que le tiene montado la quinta columna de la izquierda radical, que se ha apoderado de lo que hoy podemos llamar Partido Socialista Radical, alias Demócrata.
El presidente Trump tiene ante si la triple tarea de controlar la pandemia, estimular la economía para lograr una pronta recuperación y ganar la campaña electoral. Por tanto, casi no podría desviar su atención, y claramente no le conviene hacerlo, hacia el problema de la responsabilidad china en la Pandemia. Nada mas conveniente que una “minuciosa investigación” que dure, de ser posible, al menos los casi siete meses que faltan para la elección. Mientras tanto se puede enfocar la atención en el títere chino, el presidente de la OMS y en la investigación de sus acciones y posible reforma del organismo.
Después de la elecciones todo se volvería “harina de otro costal” y el presidente Trump no podrá evadir, y en nuestro pensar en modo alguno desea hacerlo, la necesidad de enfrentar a la China Roja y hacerle pagar por el daño causado. Claro, existe la posibilidad teórica de que gane el candidato de los socialistas radicales; lo cual seria una bendición para la China Roja dado que escaparía sin mucho perjuicio. Pero este autor considera que esa posibilidad es tan remota que podemos darla por descartada.
De que el presidente Trump tomara alguna medida contra la China Roja por lo ocurrido no lo ponemos en duda. Como decía el dicho criollo allá en Cuba: esto no se queda así, esto se hincha. Los chinos van a pagar caro este incidente y podemos prever que los días del Camarada Xi Jinping, como líder supremo, están contados por meses. El Comité Central del PCCh lo usara como victima propiciatoria para calmar la “ira de los dioses”, un chivo expiatorio dicho a lo cubano, para aminorar el impacto de lo que viene. Si Xi Jinping sobrevive solo será porque gane una muy seria pugna interna dentro del PCCh, seguramente mediante la clásica “purga” comunista de los “desviacionistas”. En ambos casos el PCCh quedara seriamente afectado para el futuro inmediato. De hecho, seria mas debilitante para ellos si Xi Jinping logra ganarle la partida a sus enemigos.
Pero el que Trump los ataque, emita algunos tuits apocalípticos, y obtenga algunas concesiones temporales no significa mucho. El PCCh siempre puede hacer retiradas tácticas. El clásico “paso atrás” de Lenin. Por otro lado este presidente es mas bien un pragmático y no un ideólogo. Un gran Presidente para los asuntos Domésticos. Pero un Estadista limitado para los asuntos de Política Exterior. Esta demasiado imbuido en el espíritu aislacionista que siempre ha predominado en el americano medio, especialmente entre los círculos conservadores.
No discutimos su patriotismo, su voluntad de recuperar la grandeza de América, su voluntad de mantener la fortaleza militar de América por encima de todos los demás países. Lo que discutimos es si su visión aislacionista, del uso de ese Poderío en el futuro inmediato, es lo mejor para América.
Lo que discutimos es si en su segundo mandato sera tan eficaz y trascendente en la política exterior como lo esta siendo en la política doméstica. Alguno indicios nos inclinan a pensar que lo sera. Pero otros nos hacen dudar de si lo lograra.
Los futuros cuatro años habrán de ser duros y requerirán de grandes decisiones. Donald Trump ya ha demostrado que tiene la energía, la entereza y la voluntad para enfrentar estos retos. Su carácter pragmático le permite adaptarse a lo imprevisto y corregir el rumbo en medio de la crisis. Pero, hablando de política exterior, ¿Serán sus decisiones geniales y trascendentes o simplemente pragmáticas, limitadas y temporales? Solo el futuro tiene la respuesta.
Lo que no puede perder de vista, ni el gobierno ni el pueblo norteamericano, es que estamos envueltos en una guerra contra el PCCh y el Estado Totalitario Neo Marxista que controla y usufructúa. No se trata de que América le tiene que declarar la guerra a China Roja. Se trata de que YA la China Roja le declaró la guerra asimétrica a los EUA. El asunto ahora es ganarla.
Es una guerra final y sin cuartel. De Vida o Muerte. No existe espacio en este planeta para la coexistencia entre la China Roja y América. Uno de los dos debe destruir al otro, no hay alternativa. Todas las guerras son malas, pero la mas mala de todas las guerras es la que se pierde. Los Americanos deben acabar de entender de que si no ganan esta guerra su modo de vida, representado y concretado en el Estado Republicano Democrático fundamentado en el Derecho y la Libertad Individual, desaparecerá de la historia como una hoja arrastrada por el Huracán.
Lo primero que hay que entender es que el PCCh es una organización de fanáticos fundamentalistas cuyo principal objetivo es permanecer y disfrutar del poder a toda costa. Son unos genocidas que en apenas 71 años han asesinado, directa o indirectamente, DECENAS DE MILLONES DE CHINOS incluyendo a decenas de miles de sus propios miembros. En comparación con ellos, los nazis lucen como mesurados caballeros. Llaman “Gran Timonel” a aquel sátrapa despiadado que dijo, mientras se bebía calmadamente una taza de te verde, “No importa que muera la MITAD de la Humanidad, la otra mitad vivirá mejor”
Para colofón, al momento de escribir esto, día 20 del mes 4 del 2020, bajo la directa responsabilidad del líder Camarada Xi Jinping y su comité central, ya han matado mucho mas de un cuarto de millón de personas (de los muertos chinos solo sabemos por seguro que son muchísimos más de los reconocidos) por todo el mundo mediante el virus que clonaron y que, digamos por el momento, accidentalmente se les escapo. El Camarada Xi Jinping se ha ganado el dudoso honor de figurar entre los más prominentes genocidas de la historia: Hitler, Stalin, y su admirado Gran Timonel, el canalla de Mao; y se merece ser llevado al Tribunal Internacional de la Haya. (Por cierto, incidentalmente: Obsérvese que de los cuatro genocidas mencionados, tres son Marxistas)
La segunda cosa en que los Americanos tienen que tomar consciencia es que no se trata de una guerra contra China ni contra los chinos. Se trata de una guerra contra el PCCh y el Estado Totalitario Neo Marxista que controla y usufructúa. Ambos deben ser destruidos. Se trata de una guerra de liberación de la Nación China y sus nacionales. Es una guerra por y para los chinos. Es una guerra para salvar a la Humanidad, para acabar los Totalitarismos, para eliminar por siempre la amenaza del retorno al “Ancient Regime”. Se trata de la Guerra Final. Se trata de la Guerra que acabará con todas las Guerras.
El lector pensara que esto luce alocado, apocalíptico. ¿Cómo y cuando los Chinos nos declararon la guerra? ¿Guerra Asimétrica...de que se habla? ¿Pero es que acaso se le puede ganar una guerra a China? No es eso un Apocalipsis Final.
Tal vez lo sea. Muchos avezados Teólogos consideran a la Biblia como una Gran Metáfora. Estimado lector, procurare clarificar algunas de estas ideas en la próxima continuación de este ensayo. Mientras tanto, lo primero es lo primero. No pierdan de vista lo mas importante: la China Roja debe ser destruida.
SINIS RUBRUM DELENDA EST


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