"Tabarnia paga a la Generalitat un 32% mas de lo que recibe..."
Por ADOLFO FERNÁNDEZ AGUILAR
E n el mundo entero se habla de Tabarnia...
Uno de los temas más destacado en internet es este. Cómo será de desmesurado
que ya se ha contagiado hasta EE UU, donde no se toma a broma la posibilidad de
que el Estado de California pueda escindirse en dos. La California de las
grandes metrópolis de la costa por un lado, y las zonas rurales del interior en
la otra California. Igual que en Cataluña. En 2015, coincidiendo con la furia
del independentismo catalán más salvaje nació 'Barcelona is not Catalonia'. Fue
una respuesta frontal al independentismo empleando sus mismos argumentos,
ridiculizando sus planteamientos, como broma. Después vino una plataforma promoviendo la llamada Tabarnia
integrada por Tarragona y Barcelona, separándose de Lérida y Gerona, las zonas
rurales donde predomina el independentismo.
Esa era la idea. Al grito de <Cataluña nos
roba>, la plataforma demostró que Tabarnia paga a la Generalitat un 32% más
de lo que recibe, destinado a subsidiar la Cataluña pobre. La ley electoral
completa la lista de agravios, ya que Lérida consigue un diputado con 20.000
votos, mientras que Barcelona necesita 46.000. Con gran sentido del humor, pero
de una forma valientemente demoledora, emplean los mismos argumentos que los
independentistas impulsan para intentar separarse de España, y ellos dicen lo
mismo para «aislar a Tarragona y Barcelona de la amenaza separatista. Tabarnia
es lo mejor que podría ocurrimos a los que nos sentimos españoles y
constitucionalistas, como método para hacer frente al rupturismo en su propio
campo, utilizando sus mismos argumentos con sentido del humor, y así
desenmascarar su miseria provinciana y, dejándolo todo en manos de ese actor
genial, valiente y creativo, llamado Albert Boadella. Tabarnia es hoy el
símbolo de la lucha del ingenio contra el fanatismo de los iluminados que están
arrastrando hacia la ruina a los catalanes; un instrumento de agitación que ya
ha anunciado su propósito de llegar tan lejos como los separatistas. Así, con
el espectáculo que están dando al mundo los de Puigdemont, todo podrá terminar
en una enorme payasada.
Tabarnia, después de años de angustia, nos ha
devuelto la sonrisa y nos ha regalado la mejor respuesta que podíamos darle al
independentismo. Ahora mucho más todavía, después del nombramiento de Boadella
como president
del Govern. Es fantástico. No lo ve así Pablo Iglesias, ni Podemos, en
su reaparición después de fracaso en fracaso arremetiendo contra Tabarnia
porque es un circo y activa (la dinámica de la guerra de las banderas). Lo dice
el que monta circos en el Congreso de los Diputados y mece al bebé de la
Bescansa desde su escaño. A Podemos le gustaría una Tabarnia sometida,
silenciada, como igualmente un constitucionalismo derrotado y muerto, mientras
ellos entregan sus votos en blanco en el Parlament, imposibilitando una
solución distinta al independentismo. Pues a mí me parece de perlas el nacimiento
de Tabarnia, burlándose de los que se sienten superiores sin serlo, y han
sembrado tanto odio y acabado con la convivencia pacífica.
Felicito al Molt Honorable Albert Boadella en
su memorable interpretación de president del Govern de Tabarnia. ¡Al fin!
Cuando creía que nunca llegaría desde dentro de Cataluña una respuesta
autóctona inteligente y satírica, ha venido usted 'desde el exilio' para
hacerles el 'gest de botifarra' a 'tantos capullos disfrazados de segadors',
que con ojos en blanco y mueca de odio entonan (¡Echad mano de la hoz!), usted
les responde en clave de humor. ¡Es genial! Hace muchos años que Boadella venia
preparándose para desempeñar ese cargo. Toda su vida. Donde verdaderamente se
doctoró fue en 'Ubú President', aquella metáfora surrealista catalana en la que
describía al Pujol todopoderoso en una fotografía psicológica que retrató el
origen de toda la basura que recogemos hoy. Después de tantos años
transcurridos desde la primera de las tres versiones de 'Ubú President', Boadella
se ha convertido no sólo en un auténtico profeta, sino también en un modélico
defensor de la libertad de expresión al que hay que colocar en el altar más
alto, sólo reservado a los íntegros y a los héroes. La persecución y asedio de
que ha sido víctima en su Cataluña natal, nos está diciendo que la libertad de
expresión está vedada en la Cataluña de hoy, y aún en plena democracia sólo es
un sueño muy peligroso. Como usted les perturba, es comprensible que su sátira
y denuncias provoquen la furia de los poderosos sediciosos, y después llegue la
censura, la cárcel y hasta la muerte del sátiro.
Eso querría
hacer con Tabarnia, porque sumando ya tantas simpatías, esta ironía es
peligrosa para sus propósitos y tienen miedo, porque (la sátira ha sido siempre
la carcajada de la razón frente a la solemnidad de la locura). Así viene
ocurriendo desde el comienzo de la Creación. Los Salmos nos avisan diciendo que
Dios se reirá de los necios; Homero dijo que el monte Olimpo resonaba con las
carcajadas de los dioses; Aristóteles no se quedó atrás y reconoció que el
sentido del humor es una reacción natural del ser humano ante la incongruencia,
hasta culminar con Voltaire, el gran maestro de la sátira. Sin embargo, yo me
declaro abiertamente ciudadano de Tabarnia, que es una región española
administrativa inexistente, pero si es una región que palpita en nuestro
espíritu, es un estado de ánimo, una muestra de que España está viva en
Cataluña y de la que los independentistas han hecho un lugar irrespirable,
imposible para la convivencia y el sentido del humor. Cómo será, que hasta su
Parlament lo han convertido en un teatro de catetos para contemplarse el
ombligo. Soy un ciudadano tabarnés. El 26 de junio de 1%3, desde el balcón del
Ayuntamiento de SchOneberg, situado frente al Muro de Berlín, y acompañado de
su alcalde Willy Brant, John F. Kennedy, dijo: “Soy un ciudadano berlinés”. Y
añadiría: Todos los ciudadanos libres, donde quiera que vivan, son
ciudadanos de Tabarnia.
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