domingo, 15 de septiembre de 2019

ALGUIEN IMPRESCINDIBLE


"Tus ideas sobre la felicidad y filosóficas te subieron a la cima de los que vuelan alto sin proponerselo..."


            Fuiste un idealista sin prejuicios, pacifista, científico, pensador, creador de la filosofía analítica. Tu inconformismo y dolor ante las injusticias te hizo ser indispensable para la historia. Lo trivial no estaba hecho para ti. Tus teorías sobre la felicidad te llevaron a atravesar los umbrales del tiempo. Tu gran inteligencia y humanidad guiaron tus pasos y tu corazón. De ahí surgen tus célebres frases: “Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente fuertes, han gobernado mi vida: el anhelo de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad.

             Tuviste tu tiempo de ir a la deriva, de experimentar lo que es la soledad y el dolor, en tu etapa infantil, al quedar huérfano de padre y madre, y ser educado por unos abuelos estrictos y autoritarios. Ahí comenzaron tus apasionadas lecturas sobre historia y literatura. Te salvó el deseo de discernimiento, de aprender matemáticas, de mantener vivo el interés. Sin duda, te abrió las puertas al conocimiento y te hizo volar alto. Solo el que sufre es capaz de percibir el dolor ajeno. Quizás eso fue lo que, posteriormente, te hizo llegar a ser conocido por grandes méritos. Sí tú, Bertrand Russell, luz que brilla con luz propia.
                Tus ideas sobre la felicidad y filosóficas te subieron a la cima de los que vuelan alto sin proponérselo. Junto con Albert Einstein firmaste un manifiesto contra el uso de las armas nucleares y a favor de la solución dialogada de los conflictos internacionales. Y junto con Jean Paul Sartre creaste el “Tribunal Russell” contra los crímenes de guerra. Hombres, con corazón grande y latir enérgico, hacían falta vuestras manos limpias de sinrazón para frenar la barbarie que convierte al ser humano en el peor de los animales.

Entre tus obras cabe destacar:
“Los caminos de la libertad”
“La conquista de la felicidad”
“El valor del libre pensamiento”


“Los principios matemáticos”

En 1950 recibiste el Premio Nobel de Literatura en reconocimiento a tus variados y significativos escritos, en los que defiendes ideales humanitarios y la libertad de pensamiento.
En 1962, a los 90 años, mediaste en la crisis de los misiles de Cuba para evitar que se desatara un ataque militar.
La “Fundación por la Paz Bertrand Russell” comenzó a funcionar en 1963, en defensa de la paz, los derechos humanos y la justicia.
Dicen que nadie es imprescindible. Tú sí lo fuiste para la posteridad, en tu intento de frenar las armas nucleares, por tener el coraje y la valentía de luchar con el pensamiento y la palabra frente a los que recurren a las armas y a la destrucción. Ciertamente, porque, además, te tocó vivir ambas guerras mundiales, la peor atrocidad a la que el ser humano llegó.
Para concluir, quiero recordar esta frase que te define: “Una buena vida es aquella inspirada por el amor y guiada por la inteligencia”.



1 comentario:

  1. Con esta nueva contribución de la ensayista malacitana a la bibliografía centrada en aquellas figuras cuya obra ha repercutido en el pensamiento actual con vocación humanista,esta firma habitual de este compendio periódico de ideas que es Enfoque3 persevera en la excogitación de la realidad y a la vez la imaginación de pensadores y creadores de todos los tiempos, extrayéndoles la miga de sus entretelas.
    Aquí encontramos la valoración del apóstol de la subordinación de la Razón a los estándares de la conducta ética, coincidente en ello con el criterio de su héroe filosófico David Hume. Y al acerado analista de los fundamentos del conocimiento de las Matemáticas y la Física, el encaje de las ideas sobre lo Divino en el mundo del siglo XX, y su activismo social en oposición a la amenaza de un holocausto nuclear, junto a la apreciación sobria y fundada en conocimientos de primera mano relativa a las personalidades de primera línea de la Política mundial contemporánea –tales como Lenin, Stalin y John F. Kennedy, todos a quienes trató personalmente-.
    La actuación de Russell en múltiples facetas de la actualidad política y social, incluida su postura a favor del reconocimiento al derecho del sufragio femenino a las puertas del siglo XX, le permitió enseñorearse, ya en los años cincuenta del mismo siglo, del papel de faro y guía de las expostulaciones o reivindicaciones que hoy en día, a comienzos del siglo XXI, proclaman los colectivos de personas anteriormente marginadas por la sociedad a causa de la extravagancia de sus conductas o preferencias conductuales personales, sociales o sexuales. Así, en un libro de 1950, Russell llegó a la conclusión de que,"tanto hoy como en tiempos de Locke, el liberalismo empirista (que no es incompatible con el socialismo democrático) es la única filosofía que puede ser adoptada por el hombre que, por una parte, demande alguna evidencia científica a sus convicciones y, por otra parte, desee la felicidad humana por encima de la prevalencia de cualquier partido o credo”.
    María Dolores Benítez Molina nos descubre y sintetiza, magistralmente, la amplitud cognitiva pero también cívica y ética, de este gran Maestro benéfico de la Humanidad que fue Bertrand Russell.

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