sábado, 18 de noviembre de 2017

¿GENEROSIDAD O ALARMA?



"Mientras tanto, en la Isla, el Ministerio de Turismo ha dado marcha atras..."

LATINEWS
Luego de casi seis meses de haber sido lanzada en Miami por el presidente Donald Trump la nueva política hacia Cuba, Washington dio a conocer las medidas para su aplicación, las que incluyen el fortalecimiento en la aplicación de las restricciones existentes a los viajes de los ciudadanos estadounidenses a la isla y una lista negra de 179 empresas en manos de los militares del régimen castrista que no podrán recibir ingresos procedentes de EE.UU.

             El fortalecimiento de las restricciones a los viajes a Cuba reducirá el número de viajeros desde EE.UU. y el volumen de dinero que recibe el régimen por ese concepto. La prohibición de hacer negocios con empresas controladas por militares y hospedarse en sus hoteles igualmente se hará sentir en las finanzas castristas, pues incluye decenas de instalaciones en las que no se podrán hospedar los ciudadanos de EE.UU.
            Los congresistas cubanoamericanos de EE.UU, entre ellos el senador Marco Rubio, expresaron que las medidas anunciadas no son suficientes para cumplir lo que prometió Trump ya que se omitieron de la lista negra al Grupo Hotelero Gran Caribe y a la empresa Cubanacán, dos pilares del dominio militar en el sector turístico. Pero el asesor de la Casa Blanca Dr. Rosillo, ha asegurado que nuevas entidades van a sumarse al listado.
            Mientras tanto, en la isla, el Ministerio de Turismo ha dado marcha atrás al congelamiento de contratos con el sector privado y anuncia que va a volver a firmar contratos con el sector privado para que le suministren productos y servicios varios. Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha anunciado la suspensión de la “rehabilitación” de los pasaportes cubanos para viajar a la isla; eufemística visa de autorización para que los cubanos puedan viajar al lugar en que nacieron. 
          ¿La razón de tan generosa flexibilidad?  
           El régimen está bordeando una recesión. En picada el blindaje económico de los subsidios externos, el país fue arrasado por el huracán Irma. Para colmo, las esperadas masivas inversiones y turismo estadounidenses no se han materializado. 
          Nunca como ahora el régimen castrista había sido tan vulnerable, pese a los esfuerzos que hace por aparentar lo contrario. ¿Generosidad? ¿Flexibilidad? No. Es la creciente sensación de alarma ante una tormenta socio política cada vez más cercana.


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