domingo, 13 de noviembre de 2016

DON SINDULFO Y EL EFECTO DE LAS ELECCIONES

Don Sindulfo parqueo su bicicleta e ingresó al Restaurant Rancho Luna, donde se había citado con el director de ENFOQUE 3 MAGAZINE y con Adam Dehoy, su inseparable jefe de redacción. Don Sindulfo, luciendo como de costumbre una gruesa bufanda de lana y un sombrero al estilo de los más populares en los años treinta andado despaciosamente, como era habitual en él, se asomo al salón. No bien había ingresado al Restaurant, el director le llamo desde la mesa que ya ocupaba.
– Don Sindulfo acérquese, –le llamó el director a viva voz– le esperábamos con ansiedad pues seguro que nos trae noticias de gran enjundia luego del resultado de estas elecciones; que rompió todos los pronósticos con que nos apabullaban a diario. Creo que la “prensa objetiva” de este país, debe tener la cabeza metida en un cubo, lleno de algún elemento de muy mal olor.
– Es lo que se merecen, agregó Adam Dehoy, que casi nunca hablaba.
– ¡Pues no! –refutó don Sindulfo
¡Cómo que no! –Exclamo sorprendido el director–, ¿ha visto usted semejante equivocación en los pronósticos de las encuesta antes…?!
– ¡No! Si es que estos fueran pronósticos serios e independientes. ¡Vaya! De información objetiva y no parte de la campaña de apoyo a la señora Clinton.
– Expliquese don Sindulfo. Usted como de costumbre me confunde a veces más de lo que me aclara.

– Usted se confunde solo, señor director. Si estaba muy claro. No había tales resultados. Todo era parte de la campaña para desalentar a los votantes del señor Trump. Intentaban con estas noticias, que los muchos oponentes a doña Hillary, desistieran de ir a votar, pues “las encuestas”, señalaban una segura derrota para sus oponentes. Si por algo deben meter la cabeza en ese cubo al que usted, muy legítimamente se refiere, es porque no supieron, o quisieron reconocer, que la gente está hastiada de esas viejas políticas de una clase que se ha montado en un raro, marxismo de derecha…
– ¿¡Pero de qué usted habla don Sindulfo?! Eso es una clara contradicción.
– Pues tal vez lo sea, y debemos cambiar la calificación de marxismo, por colectivismo. Pero en ambos casos, quieren, intentan hacer del ciudadano un número, sin personalidad, sin valor propio…
– Caramba, don Sindulfo, usted ha venido hoy muy filosófico y ese no es su trabajo…
– Ve lo que le digo…Hasta usted intenta negarme el derecho a expresarme libremente. Esto demuestra lo peligroso que son estos divulgadores de la actual elite gobernante, que intentaba seguir prendida a la teta del poder…
– Bien. Dejémoslo ahí. No quiero perder su capacidad en la búsqueda de informaciones que tanto interesan a nuestros lectores. ¿Qué más ha sabido de los resultados de las elecciones en el orden local?
–Pues le puedo contar, que disfrazado de una lata de soda, me acerque a la oficina del señor Curbelo en Bird Road y me sorprendió que allí se encontrara Joe García, que había ido a pedirle consejo sobre qué hay que hacer para  ganar una elección. No olvide que Joe ya va por cinco fracasos incluyendo los anteriores; dos de ellos contra el propio Curbelo, y que mientras el partido demócrata gana ampliamente el Condado, Joe sistemáticamente lo pierde. Por eso yo no sé que intenta descubrir José Antonio García, alias Joe. No se quiere dar cuenta que es muy “pesao”. Otros que he podido saber estaban  en un tratamiento de: BISMUTH SUBSALICYLATE…
– ¿Y qué es eso?
– Pastillas para contener la diarrea.
– Ya entiendo, pero y quienes era esos. A quienes usted se refiere.
– ¡Bueno! Eso fue en otra parada. Usted sabe que yo me desplazo en bicicleta, que por cierto esta medio rota, no lo olvide y me cuesta mucho trabajo subir por alguna calle. Pero en una cafetería cercana a Mira Teve, estaban reunidos, en una amplia mesa, Mauricio Pazariello, el analista; Amandi, el encuestador; Roberto Rodríguez, el periodista; Anette Tadeo la dirigente; Héctor Caraballo, el militante y Raúl Martínez, el ex alcalde. Yo que me había acercado a la mesa disfrazado de Menú, observé, cuatro tazas de Té verde, y solo dos de café. Me llamo la atención pero no pude descubrir de quien era cada una de ellas, solo pude escuchar que hablaban de la efectividad de estas dos medicinas, o sea: BISMUTH SUBSALYLATE y el LOPERAMIDE HIDROCHLORIDE, que son genéricos comparable al IMODIUM, o sea anti diarreicos. Eso me dio la respuesta de otra encuesta, que no han publicado: cuatro de cada seis simpatizantes o fanáticos de la señora Clinton y Barack Obama, están padeciendo de diarrea, tras el resultado de las elecciones.
– ¡Don Sindulfo…! don Sildulfo, por favor sea usted un poco cuidadoso, Hay gente que no entienden cierta aseveraciones y se ofenden…
– ¡¿Pero y por qué?! El padecer de diarrea, no es nada inmoral ni está penado por la ley. No creo que haya alguien con el cuajo de tomar eso como una ofensa. Además seguramente eso lo resolverán como una dieta de puré de malanga y con el tiempo que dicen que lo cura todo, además les hará tener más cuidado a la hora de escoger a próximos candidatos no obstante que entiendo que también había un interés económico, muy legítimo por cierto…
– Y en la elección del alcalde del Condado, entre Carlos Giménez y Raquel Regalado ¿…?
– No me sorprendió lo más mínimo, esto en parte explica mi opinión sobre las elite de poder, de que le hablaba antes; que muchas veces vencen a lo justo y razonable. Además de que cada uno tiene su propia circunstancia y escenario. Controlar el gobierno del Condado no tiene la misma envergadura de controlar al gobierno desde Washington, aunque no deja de ser importante porque el gobierno local afecta con mucha proximidad al ciudadano. Y aquí el poder se adquiere, principalmente por la inversión económica, y ahí es donde el alcalde Giménez tenia afincada su campaña. Lo cual no quiere decir que fue correcta la selección, pero sí que su victoria fue producto de ella. Pero Raquel es joven y tiene mucho camino por andar aun en el travieso mundo de la política.
– Bueno… dígame, don Sindulfo, yo invito, qué va a comer, espero que usted no tenga problema estomacales como los que me menciono antes…
– ¡Sí! claro que usted invita, si usted no invita, yo no puedo comer. Y no se preocupe, yo no estoy entre esos exclusivos pacientes necesitado de los genéricos de IMODIUM.
– ¡Comamos pues…!


 

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