sábado, 20 de agosto de 2016

INMIGRACION, UN PROBLEMA A RESOLVER

José M. Izquierdo (josemizquierdo@hotmail.com)


Hay un mérito que no podemos negarle a Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos por el partido republicano, reconociendo su defecto de tener un discurso agresivo que representa un inequívoco carácter soberbio y egocentrista, hay también que reconocer que dentro de sus “Exabruptos”, que parecen estar fuera de control y sus controversiales declaraciones fuera de “Las reglas de ética”, Donald Trump dice muchas verdades incomodas para el establishment político tradicional, cuando toca temas que los políticos profesionales evaden, esconden y tergiversan y uno de ellos, es el tema migratorio. Donald Trump está diciendo lo que muchos piensan y no se atreven a expresar, porque prefieren utilizar el tema de inmigración para fines políticos de campaña, sin importarles las consecuencias que sus mentiras, puedan representar para millones de inmigrantes que creen en ellos.
               ¿Qué pasaría si estas verdades que constantemente expresa Donald Trump, las hiciera alguien que supiera hilvanarlas correctamente y sacara de su discurso la forma improvisada de expresarlas?, En este caso los políticos profesionales se verían en un verdadero aprieto, ellos mienten constantemente sabiendo que lo hacen y prometen, lo que saben que no pueden cumplir con toda intensión. Obama por ejemplo, prometió una reforma migratoria que después abandono culpando a los republicanos. Sin embargo es el presidente en la historia de esta nación que más inmigrantes ilegales han repatriado.

           Hillary Clinton promete al igual que Obama, una reforma migratoria en sus primeros cien días de mandato cuando en realidad, sabe que no puede hacerlo, pero para ella lo importante es ganar el voto latino. Lo mismo prometió Obama y no lo cumplió. Pienso que en la estrategia de estas promesas está presente la idea que siempre se les puede echar la culpa a los republicanos, cuando en realidad ninguno de  los dos partidos ha tenido la intención y la voluntad de buscar una solución, que beneficie a los Estados Unidos y a los estadounidenses, estos últimos, los más afectados por la inmigración ilegal.
             La inmigración ilegal no beneficia a la economía y a la sociedad de esta nación, es un tema de puro contenido humanitario. Provocada por la miseria y la falta de futuro, causada por los fracasados gobiernos corruptos y dictatoriales de los países de donde viene esta masa de personas buscando un futuro que no encuentran en sus países de origen, arriban ilegalmente a territorio de los Estados Unidos cargados de necesidades de todo tipo, que el contribuyente y la sociedad estadounidense tiene que asumir sin alternativa posible.
            Los estadounidenses, canadienses, europeos y personas de países con economías solidas como Japón, casi no emigran por problemas económicos, no lo necesitan. Sin embargo de los países árabes en especial los que están en conflicto bélico, Cuba, Venezuela, Haití y otros países de América y en especial de Méjico, la gente viene por oleadas de las formas más variadas, pero mayoritariamente de forma ilegal, creando en los Estados Unidos un problema económico, social y humanitario muy serio, usado demagógicamente por los políticos en detrimento de los verdaderos intereses de esta nación. La válvula de escape de estos impopulares gobiernos es la inmigración y con ella, exportan a los Estados Unidos sus problemas económicos y vicios sociales, estimulando a cientos de miles y millones de familias a violar las fronteras de esta nación. 
          Según datos que circulan en fuentes que pueden verificarse aunque no están exentas de errores, la inmigración ilegal obliga a los Estados Unidos a gastar en ellos por conceptos como Welfare, asistencia alimenticia como cupones de alimentos, WIC y almuerzos escolares, Medicad, educación de primaria y secundaria, en encarcelar a inmigrantes ilegales y otros gastos adicionales que causa la inmigración ilegal, una considerable cifra que puede ser mayor de $338.3 billones de dólares cada año, mientras que ancianos en edad de retiro que han trabajado por años en esta nación, malviven con míseras pensiones   y estos datos, son escondidos por la prensa en confabulación con políticos con toda intensión, un daño real a la economía de los Estados Unidos que solo Trump ha mencionado ligeramente, pero que otros políticos subestiman, ignoran y sacan de contexto.
          La inmigración ilegal hay que tratarla desde el ángulo correcto, el humanitario, económico y social, no el político electoral de campana. Los Estados Unidos no tienen necesidad ni obligación de permitir que a esta nación, entre todo aquel que quiera violando sus fronteras, en los tiempos actuales es sumamente peligroso para la seguridad del país y económicamente insostenible para las finanzas de los contribuyentes.
         Ahora bien, desde el punto de vista humanitario, es injusto y cruel que familias que llevan muchos años en los Estados Unidos y han trabajado honradamente, sus hijos han nacido y crecido en esta tierra, aunque les llamemos “Bebes Anclas”, personas que han perdido el vínculo con sus países de origen, es humano y justo, que tengan una oportunidad legal de permanecer en los Estados Unidos. A estas alturas del juego, la culpa de estar en un limbo legal por tanto tiempo no es de ellos, los culpables son las generaciones de políticos irresponsables e ineficientes, que primero permitieron que se hacentaran aquí ilegalmente y después, los quieren usan como instrumentos para sus campañas políticas.
           Sobre inmigración todo está claro, pero no se trabaja en la dirección correcta. Considero que hay cinco  pasos fundamentales que deben regir cualquier solución al problema migratorio. Primero; El problema fronterizo. Hay que terminar el desorden que existe en la frontera sur con Méjico, esa frontera no solo es el mayor paso de inmigrantes ilegales que entra a este país, es también una virtual zona de guerra entre bandas de mafiosos narcotraficantes por el control del mercado ilegal de armas, personas y drogas. Segundo; crear un efectivo control de viajeros que entran por los aeropuertos con visas legales y después no regresan a sus países. Tercero: Resuelto el primer y segundo paso, buscar una solución a los millones de indocumentados ilegales que ya están en los Estados Unidos de forma humana y justa. Cuarto; Estados Unidos está en todo su derecho, de escoger a quienes premiar, autorizando su entrada a esta nación a través de sus loterías de visas y las visas que otorga por conceptos de visas familiares de ciudadanos estadounidenses, que desean reunirse con sus familiares.
         Quinto y último; Los políticos tienen que ser honestos con sus electores, no prometer lo que saben que no pueden hacer en materia de inmigración, se trata de seres humanos que viven en condiciones difíciles y que es deshonesto engañarlos. Pero ante todo, deben recordar que ellos no son electos para beneficiar a los que entraron a esta nación violando sus leyes, porque ineficientes políticos que los antecedieron lo permitieron, ellos son electos para buscar el beneficio, la seguridad y garantizar el futuro de los estadounidenses, no buscar la solución del problema migratorio, mintiendo a los inmigrantes ilegales sobre reformas migratorias unilaterales y falsas.
       La aprobación de una reforma migratoria en los Estados Unidos tiene que realizarse en algún momento, pero puede ser muy diferente de lo que políticos irresponsables prometen y muchos inmigrantes ilegales esperan, puede terminar además en la aprobación de leyes migratorias muy duras, para las esperanzas de muchos ilusos que piensan y creen que todo terminaría en una amnistía total creyendo en las promesas que escuchan.

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