domingo, 22 de julio de 2018

EL DESHIELO DE TRUMP


"Volvamos a la evidencia. Serenamente; sin prejuicios. Arreglos y conversaciones entre los dos gobiernos para una actual reanimada repartición..."

Por Santiago Cárdenas.


Asistimos, entre perplejos y sorprendidos, al segundo deshielo. Éste es más  socarrónico, porque aunque es una versión del deshielo de Obama, trata de ocultarse en medio de retoques cosméticos, jueguitos de palabras  y emburujinas a la criolla. El típico embaraje. Hasta  ahora estas tácticas de divertimento han dado buenos  resultados especialmente entre los más  firmes seguidores del  Presidente. Pero, la evidencia se  va abriendo paso y no sabemos hasta cuándo este remake, el del  Teatro Artime,  podrá seguir presentándose como el “real” cambio de la “política” (?) de EEUU hacia Cuba. La evidencia  no es para los ciegos que no quieren ver. Éstos se empeñarán en  mostrar   en cualquier   movimiento o declaración anticastrista, por  minúscula que sea, la  validación de la “dureza” de Trump  hacia la isla. Otros comienzan a constatar que la tomadura de pelo,-- “eso” que tanto  disgusta a los cubanos,--flota en el aire.

 Volvamos a  la evidencia. Serenamente; sin prejuicios.  Arreglos y conversaciones entre los dos gobiernos  para  una actual reanimada repartición, que rompe records ;- el silencio ante  la visita  de  los norcoreanos  de alto nivel a Cuba;-la insistencia con jugar  con las cadenas  de Venezuela y Nicaragua, que no con el mono de la isla;- el boniato atorao en las gargantas de Rubio y Díaz Balart,  que los mantiene en silencio ominoso;- el despite del FBI con los ataques grillosónicos;- el ambiente  monástico de la celebración del 4 de Julio en la embajada de la Havana;- las visas para los artistas castrocanélicos;-el incremento del comercio entre ambos países;-la no firma del Título 3 de la  ley Helms Burton  y el parto con fórceps  del alcalde  Regalado, después de un  jimiqueo extendido.  Por último, la nueva y amistosa ronda de negociaciones en Washington  la semana pasada.
Tenemos que alabar a Trump. Nuestro presidente le devolvió la capacidad negociadora y la dignidad imperial a los EEUU. Pero, en el asunto cubano parece que se inclina  a un “mejor acuerdo”  como prometió en su campaña. Tal vez no  pasará a la historia  como un  “traidor”; ese adjetivo tan feo, que tanto  utilizamos. Pero sin duda un gattopardo con ribetes  de Cheo Malanga.


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