domingo, 2 de octubre de 2016

CAUCUBU: LA MARAVILLOSA "UNA LEYENDA CUBANA"

René León historiador y poeta.

Estaba en lo que fue región india de Guamuhaya, situado ahora cerca de Trinidad. Mi mirada se perdió en la lejanía. De las flores cercanas a la montaña me llegaban sus ráfagas perfumadas. El aire soplaba suave. La noche más bella que nunca, llena de miles de estrellas resplandeciente. El tiempo se retiraba pausadamente. Más de pronto de la cueva cercana, se oyó un grito largo y profundo: Caucuuuuubuuuuu. Y el llanto de una mujer.
     “La leyenda se remonta a los primeros años de la conquista cuando las huestes españolas se diseminaron por el suelo indio. En la región india de Guamuhaya, se encontraba el poblado de Mancanilla, situado cerca de Trinidad. Vivía en él un grupo de taínos pacíficos dirigido por un viejo cacique llamado Manatiguahuraguana, de nombre largo, pero de corazón generoso. Tenía una hija de singular belleza a quien puso por nombre Caucubú, en lengua india, “piedra de oro”.
      Caucubú era morena, de piel “color membrillo”, esbelta como la jocuma, con grandes ojos, candorosa y modesta como pocas. De mañana, la joven se acuclillaba frente a los rojos burenes y hacía el casabe para los suyos. Ella tenía un amor secreto. Nadie se explicaba por qué la escultural doncella rechazaba a todos los pretendientes. De Onofray, Magón, Escambray, Sabaneque, y hasta de Camagüey. La causa, sin embargo, estaba bajo los cedros y los jagüeyes donde Caucubú se arrullaba con el apuesto Naridó. Taíno joven y de recia figura, de frente altiva y morena. Su piel broncínea del indio justificaba su nombre, ya que Naridó, significaba “cara roja”.
     Todo era felicidad  y dicha para los dos jóvenes amantes. Pero llegaron los españoles. Diego Velázquez al frente de ellos. Las armas por delante. Los conquistadores hicieron despliegue bien pronto de su crueldad. A Velázquez lo acompañaba un español arrogante y engreído (sería muy famoso en la zona por su crueldad) respondía por nombre Vasco Porcallo de Figueroa. Pronto Porcallo supo de la belleza y hermosura de la joven, hija de un anciano cacique, que tenía bien ganada fama de su belleza. Envió un mensajero a buscarla, con la encomienda de traerla por la fuerza si era necesario. El déspota al enterarse de que Caucubú había desaparecido con tal de no entregársele, amenazó al cacique con matarle si no le revelaba el paradero de la joven.
      El padre ignoraba el lugar, pero aun cuando lo hubiera sabido no diría nada. Porcallo no respetó al anciano cacique, ni por su edad, ni su condición de cacique, y fue torturado hasta su muerte en el fuego. Poco después fue sorprendido Naridó por los soldados y los feroces perros. Siendo torturado hasta su muerte. Luego vinieron las represalias con el resto de los indios. Pero todo fue inútil. Oculta en una cueva, la infeliz muchacha prefirió morir lentamente en las húmedas galerías antes que perder su pureza.
       Y la zona  cercana de Trinidad está  llena de leyendas, y siempre tienen un viso de realidad y con ella se funde la historia de Trinidad. Dicen los campesinos y todos aquellos que viajan por los alrededores de la cueva “La Maravillosa”. Cuando los vientos del norte hacen murmurar los árboles de la loma, junto a la entrada de la cueva, aparece llena de hermosura Caucubú, la india más linda que diera el cacicazgo de Guamuhaya, y se oye un grito que dice: Caucuuubbuu.
 
 

1 comentario:

  1. Este tipo de historias nos mantiene el recuerdo de nuestra Patria querida.

    Rambo Leon

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