lunes, 17 de abril de 2017

QUEREMOS A LOS NIÑOS FUERA DE LA POLITICA

"ES COMUN VER IMAGENES DE POLITICOS BESANDO NIÑOS.."

José M. Izquierdo. (josemizquierdo@hotmail.com)

Más de 40 menores y jóvenes del sur de la Florida partieron rumbo a Washington D.C. donde protestarán en una manifestación nacional contra las políticas migratorias del presidente Donald Trump. El uso indiscriminado de menores de catorce años en actos de propaganda política es una lamentable modalidad propagandística que se incrementa exponencialmente con rapidez. La política migratoria del gobierno de los Estados Unidos, afecta a muchas familias de inmigrantes y afecta inevitablemente a muchos menores, pero no por eso, deja de ser ante todo un problema político en el cual, no debe usarse la presencia física de niños menores para protestar y llamar la atención del gobierno, la opinión pública y organizaciones de derechos humanos.

Cuando los argumentos no son suficientes para lograr un objetivo, la palabra no es suficiente para hacer valer los derechos, la razón y los sentimientos no penetran las barreras impuestas por la ley, debemos revisar que estamos haciendo mal, que impide que logremos los objetivos que nos proponemos, y estudiar cual es el camino correcto para llegar a la meta. Se pueden tocar otras puertas, cambiar los métodos de lucha, rectificar errores pero nunca, nunca debemos recurrir a la inocencia infantil del niño, para buscar una victoria política organizada por activistas que abrasen agendas específicas.
Es común, ver imágenes de políticos besando niños o cargándolos en sus brazos durante sus campañas electorales como un recurso para ganar popularidad, ver a las escuelas en el centro de las disputas políticas, cuando deben ser consideradas santuarios públicos al margen de la política y sus campañas publicitarias. Fue común en las pasadas elecciones en los Estados Unidos, ver a padres y profesores utilizar a los niños como arma política incluso, llevando pancartas y coreando consignas. El reclutamiento de niños como soldados es una práctica que ha sobrevivido hasta la actualidad. Es común en África, América latina y países del medio oriente, ver imágenes de niños menores con armas, en campos de entrenamiento o participando directamente en combates y actos de terrorismo. Todo esto es tan repudiable, como usar niños y jóvenes menores como propaganda política.
En general los padres no quieren que a sus hijos se les manipule, se les agreda o se les adoctrine de ningún modo. Lamentablemente los niños son víctimas de daños irreparables cuando son obligados a participar en actos y campañas políticas, en guerras, o sometidos a programas de adoctrinamiento muchas veces sin el consentimiento de los padres. Los niños y jóvenes se contagian de lo que escuchan de sus padres, amigos, profesores y lo que ven y escuchan en los medios de comunicaciones, no tienen criterios sólidos para decidir entre el bien y el mal o entre diferentes ideologías políticas, en ocasiones ni siquiera los adultos que los rodean la tienen, por tanto es obligación de los padres, educadores  y gobiernos, protegerlos de la influencia dirigida a crear en sus mentes preferencias políticas, religiosas o de conducta social.
Los niños tienen derecho a vivir en un contexto seguro y protegido que preserve su bienestar, aunque los padres pueden informar, ilustrar y educar a sus hijos en el contexto de las ideas políticas que sean de su preferencia. Pero los niños deben quedar fuera de las cuestiones políticas organizadas por profesionales, por el gobierno o cualquier organización e institución y mucho menos, deben ser involucrados físicamente en ellas. Permitir y usar a niños como propaganda  política, atenta contra su sana educación, un sano desarrollo intelectual y sus derechos. 



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