viernes, 11 de agosto de 2017

EL TERROR ROJO

"El Partido Demócrata es el protector del totalitarismo castrista..."

Por Luis Marín
Si Raúl Castro no hace concesiones en Cuba ¿por qué habría de hacerlas en Venezuela? Si el modelo que exporta es una dictadura militar comunista de partido único en que nadie más puede tener cabida, antiliberal, anticapitalista, antipluralista, en una palabra, totalitaria, cuyo valor supremo es la “intransigencia revolucionaria” y la firme creencia en las virtudes persuasivas de la intimidación.
                    Los comunistas siempre han considerado al terror como sello distintivo de toda verdadera revolución, una herramienta indispensable para aplastar la resistencia de sus enemigos, en fin, una expresión necesaria de la violencia como “partera de la historia” que alumbra una “nueva sociedad”.
            De manera que para ellos no hay ningún problema, ni teórico ni práctico tanto menos de conciencia, en la organización y ejecución de matanzas en masa, porque se trata de exterminar no a individuos, por lo que hagan o dejen de hacer, sino a categorías sociales que llaman “enemigos de clase”; así que el único inconveniente consiste en cómo manejar el escándalo que acarrean estas acciones, que dan audiencia a sus adversarios y producen no pocas disensiones internas.
            Ciertamente los crímenes que las fuerzas de ocupación del ejército y policía castristas están perpetrando en Venezuela serían completamente imposibles sin la coautoría y complicidad de una amplia y tupida red internacional de instituciones, organizaciones y personalidades, extendida por los cinco continentes.
            Maduro sigue siendo Secretario General de la Organización de Países No Alineados, 120 países más 15 observadores; le sigue la Organización para la Cooperación Islámica, 57 países; la Liga Árabe, 22 países, entre los que Chávez obtuvo para Venezuela un incomprensible status de observador; su común denominador es el antiamericanismo y  antisemitismo, por lo que no se pronuncian ni se pronunciarán contra el régimen, sino que lo apoyan, al punto de darle un puesto pro tempore en el Consejo de Seguridad de la ONU.
           Estos organismos internacionales como la ONU, incluso su Consejo de Seguridad, la UE, la OEA, OUA, la CPI, son influenciados no sólo por estos países que son sus miembros sino por las organizaciones políticas que los gobiernan o presionan desde las oposiciones respectivas, lo que conduce a la inacción que los caracteriza, en lo que no puede ignorarse un burocratismo paralizante.
             El nervio de todo esta red no es Cuba, Nicaragua, Bolivia, que son los países más pobres de América, sino los partidos comunistas de todos los demás países, por ejemplo Colombia, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, los partidos europeos actuales o ex comunistas y la joya de la corona que es el Partido Demócrata de los Estados Unidos.
            Más allá del partido comunista de los EEUU (CPUSA), una entelequia centenaria pero con indiscutible valor simbólico y cultural, asentado en la 23rd Street de New York, que ha apoyado consistentemente a los candidatos demócratas y celebra como propia la elección del alcalde Warren Wilhelm, alias Bill De Blasio, militante sandinista, del grupo “Red”, el color de su campaña, autodenominada “progre”, símbolo decadentista, casado con una lesbiana de color, que paso su luna de miel en Cuba desafiando la prohibición legal de hacer turismo en la isla, con su hijo tocado con el look que popularizó Ángela Davis, la más famosa dirigente del Partido y los Panteras Negras, fue jefe de campaña de Hillary Clinton.

El Partido Demócrata es el protector de la tiranía de Castro en América.




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