jueves, 9 de febrero de 2017

EL FRANQUISMO Y SU RELACION CON LA MONARQUIA


EL FRANQUISMO Y SU RELACION CON LA MONARQUIA

Franco conoció al detalle la conspiración monárquica que le quiso derrocar en 1948

           El dictador fue informado de cada reunión y las personas implicadas, desde el duque de Alba o el general Kindelán a Juan Ignacio Luca de Tena
          Uno de los documentos inéditos del espionaje de Franco al que ha tenido acceso ABC al incipiente Bloque Antifranquista Monárquico  J. FERNÁNDEZ-MIRANDA/J. G. CALERO/E. VILLAREJO Madrid: Guardado en:
          El documento tiene 29 folios y nadie lo ha visto desde que Francisco Franco lo guardó entre otros papeles clasificados que se había llevado a su despacho. Forma parte de un conjunto muy relevante de archivos secretos del espionaje franquista de 1948, y que revelan con todo detalle las intrigas y conspiraciones que marcaron la incierta situación política. Este informe revela que en 1948 los monárquicos quisieron aliarse con la oposición en el exilio «para derrocar a Franco» con una operación muy ambiciosa. Es secreto, está escrito exclusivamente para el dictador, y nos muestra cómo él seguía la conspiración paso a paso.

          Para entender en toda su complejidad lo que ocurrió, los lectores tendrán una completa cobertura de los más importantes documentos, algunos asombrosos, de los que hoy ofrecemos un primer avance.
         En 1948 España resiste como puede el aislamiento internacional, pero los vencedores de la II Guerra Mundial empiezan a ablandarse por temor a la escalada soviética (Stalin detona en febrero el golpe en Praga). Franco había aprobado en 1947 la Ley de Sucesión que proclama Reino a España y le reserva el papel de Jefe de Estado. El documento que hoy desvelamos, escrito en abril de 1948 en papel timbrado de «Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.», añade en la esquina superior derecha, en versalitas rojas: «Saludo a Franco ¡Arriba España!».
          Primer informe. Los 29 folios de la máquina de espionaje franquista están llenos de nombres y datos de reuniones, a veces entre muy pocas personas.
«Don Juan III»
          Pero lo más significativo de su portada es cómo denomina al pretendiente al Trono, hijo del Rey exiliado que lidera de la conspiración: Don Juan III. Como si reinara. Resulta llamativo. El documento se titula «Actividades Monárquicas, resumen informativo sobre actividades del titulado “Bloque Antifranquista” en relación con los partidarios de Don Juan III». Y no tiene desperdicio.
          La conspiración comienza en diciembre de 1947 con dos hombres de Indalecio Prieto en el lado portugués de la Raya. Acaban de reunirse allí para visitar a miembros de la «Junta de S.M.» con el encargo de «preparar un levantamiento con ayuda de las izquierdas». Franco subraya con lápiz rojo las cosas importantes que le dicen sus espías. Pero aquí también escribe al margen: ¡Ojo!
         Los dos activistas son Antonio Urbina Zuazagoitia, un miembro del Gabinete socialista en el exilio y Carles Balaguer Esquirol, un antiguo miembro de las milicias pirenaicas. Ambos se convertirán durante ese año en los principales enlaces entre Estoril, residencia de Don Juan, y París, sede del gobierno en el exilio. En Portugal se reúnen con los duques de Alba y de Sotomayor y los generales Aranda y Kindelán y estudian la «formación de un Bloque Nacional Antifranquista para el derrocamiento de Franco mediante una coalición de todos los grupos», según consignan los espías en el documento. Añaden que los planes son conocidos por miembros del consejo privado: José María Gil Robles, Pedro Sainz Rodríguez y Julio López Oliván.
         La idea de una alianza con la izquierda quiebra la unidad entre los monárquicos
         Pero la idea de una alianza con la izquierda para derrocar a Franco quiebra la unidad entre los monárquicos, que temen verse utilizados. El duque de Sotomayor y Kindelán se resisten, pero acabarán cediendo. No así los tradicionalistas del conde de Rodezno, que no cambia ni ante la oferta de cargos. Ni unos ni otros imaginan lo atentamente que el dictador sigue sus pasos. Conoce cada detalle del contenido de sus reuniones importantes. En enero de 1948 se celebran en Barcelona, Madrid y San Sebastián y en ellas la alianza cobra forma.
         Es una conspiración en toda regla. Crean distintos órganos, en Barcelona (por la cercanía de la frontera) y Madrid, pero también un Comité Ejecutivo Aliado, formado por cuatro personas, que dirige los movimientos. Y deciden crear (Franco subraya intensamente esta parte) una junta militar para infiltrarse y controlar las fuerzas armadas. Hay otro asunto que irrita sobremanera al dictador: le cuentan que los conspiradores han ido a Marruecos para ganarse las voluntades de los notables en África, entre ellos al Bajá Sid-el-Melali, que les apoyará.
       La actividad es frenética. Hay reuniones en Londres, en Marzo y abril, Piden al Foreign Office que presione en Madrid para que Franco acepte la iniciativa política de Don Juan. Incluso indican al ministro Bevin que invite a algún representante del dictador para explicarle la situación. Franco pone a esto tres admiraciones rojas de grosor extremo.
        Extracto de uno de los documentos subrayado en rojo por Franco
        La conspiración progresaLos espías advierten de que Prieto presiona a cierto grupo militar para que se una a una «campaña derrotista contra el actual Gobierno». Pero cuentan que al mismo tiempo Don Juan abre una vía amistosa, para establecer una delegación en Madrid y hablar con Franco «sobre asuntos de interés», para «llegar a un acuerdo en lo posible».
        En esa negociación interviene la plana mayor, desde el duque de Alba, Kindelán y Rocha hasta Juan Ignacio Luca de Tena o el duque de Sotomayor. Quieren entregar un documento al ministro de Exteriores, Martín Artajo (al que Foxá llamó «prior» del «Monasterio de Exteriores»). Confían en que Franco lo vea con buenos ojos «por entender que puede ser una salvaguardia de los intereses españoles frente a la codicia de los gobiernos exiliados patrocinados por Rusia».
        Se aceleran los acuerdos
        El duque de Alba recibe en abril noticias del desarrollo de los movimientos antifranquistas. Urbina Zuazagoitia quiere invitar al bloque monárquico del interior a los acuerdos que ultiman en Londres Prieto, la CEDA, monárquicos e izquierdistas del entorno de Don Juan. El duque está de acuerdo y el 17 de abril logra el primer pacto con los tradicionalistas del interior: Zunzunegui, Olazábal, Zumalacarregui y Arvizu lo suscriben con Kindelán, Luca de Tena, Espinosa de los Monteros y él mismo.
         Don Juan de Borbón y Francisco Franco, en su reunión en el yate Azor el 25 de agosto de 1948.
         Ese acuerdo acelera el resto de asuntos. Antes de acabar abril está nombrada la junta militar, los mandos políticos y se proyecta una escuela para futuros políticos. Los socialistas la desean en Barcelona, pero Don Juan lo prohíbe y pide que se haga en Portugal, bajo supervisión de uno de sus fieles, el diplomático López Oliván.
        El 27 de abril está ya todo firmado. 
         La oposición se ha organizado a conciencia. Pero siguen intervenidos. Desde nuevas posiciones, en los siguientes meses los adversarios comienzan a jugar su arriesgada partida de ajedrez. Los espías seguirán escuchando atentamente. Habrá de todo. Aún nadie sospecha que en noviembre Don Juan Carlos, con solo 11 años, viajará a España.



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