sábado, 4 de febrero de 2017

EL MENSAJERO IDEAL

                                 El Mensajero Ideal *

Por, Pedro Roig **
 
En América Latina, varios países enfrentan retos para mantener el desarrollo económico y el respeto de las libertades individuales, incluidos los países que violan regularmente los derechos humanos de sus ciudadanos. Estos temas recurrentes deben ser una prioridad para organismos regionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), la institución más prominente de Estados miembros activos en el hemisferio.
         Los principales objetivos de esta importante entidad panamericana fueron: defender la estabilidad de los gobiernos democráticos de la región, proteger los derechos humanos y promover la paz y el desarrollo económico. Estos objetivos fueron ignorados por el presidente Obama cuando reconoció la dictadura militar del general Raúl Castro, una clara violación de la Carta Democrática de la OEA. Esta política, que constituye un crimen contra la humanidad, necesita ser rectificada.
      Sin embargo, la victoria de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos ha dejado a los países latinoamericanos con inquietud y miedo, producto de sus indelicados comentarios sobre inmigración y golosinas comerciales con nuestros vecinos al sur del Río Bravo.
           Esta percepción hace urgente que la administración Trump proporcione una visión clara de lo que se puede esperar de la administración en sus relaciones hemisféricas. Requiere abordar las diferencias con una visión positiva y la voluntad de lograr juntos los objetivos de la democracia representativa, el respeto de las libertades individuales y el desarrollo económico sostenible. El objetivo económico debe ser crear fuentes de empleo en la región que sacan a millones de personas de la pobreza, en lugar de tener que arriesgar sus vidas migrando ilegalmente a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades.
          Con la colaboración hemisférica, este proyecto debe convertirse en un objetivo principal de la OEA, con una comprensión práctica de lo que Estados Unidos puede contribuir para lograr el crecimiento económico y mejorar las libertades individuales en un momento de vertiginoso cambio. La modernidad requiere un dramático cambio socioeconómico que evite ser víctima de dogmas obsoletos que confunden la ficción con la realidad.
          ño tras año, muchos países de nuestro hemisferio no alcanzan niveles de crecimiento económico acorde con su potencial. Las explicaciones tradicionales culpan a los bajos precios de las exportaciones de la región en los mercados internacionales, la explotación de los países desarrollados, la dependencia de Estados Unidos, entre otros factores como culpables de una falta de desarrollo económico.
           Sin embargo, economistas y pensadores familiarizados con nuestra comprensión moderna de los factores del desarrollo económico, enfatizan que el crecimiento sostenible depende de crear y fomentar instituciones políticas inclusivas que promuevan las instituciones económicas inclusivas. El Dr. José Azel de la Universidad de Miami nos dice que: "U.S. La política exterior de la región debe centrarse en fomentar sistemas políticos abiertos que respondan a las necesidades de sus ciudadanos. El camino hacia la prosperidad no radica en el apoyo a las dictaduras, sino en la articulación política de los derechos y libertades individuales, con la OEA como organismo unificador en el continente americano.
           Estamos en una encrucijada hemisférica histórica que exige un análisis profundo, una racionalidad informada y una acción decisiva. Para la administración del Trump, la elección del embajador adecuado para la Organización de los Estados Americanos será crucial para nuestras relaciones con nuestros vecinos del sur. En su coyuntura, la nominación del embajador debe ser una que elimine la inquietud y el miedo. En este caso, el mensajero es tan importante como el mensaje.
           En consecuencia, después de hablar con varios expertos en la materia, he pedido a mi colega del Instituto de Estudios Cubanos y cubano-americano (ICCAS) de la Universidad de Miami, Dr. José Azel, que considere ser candidato a Embajador en la Organización De los Estados Americanos.
 
        *José Azel ha demostrado profundos conocimientos sobre temas de máxima importancia para América Latina y los desafíos que enfrenta la región. Posee una inteligencia serena y un temperamento reflexivo que rechaza la intolerancia y la mendacidad. José defiende la afirmación de los valores humanos consagrados en la suprema importancia de las libertades individuales. Sí, creo que José Azel es el mensajero ideal.
 **Pedro Roig es historiador, autor de varios libros, abogado, Asociado Senior del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos de la Universidad de Miami y veterano de la Brigada 2506.

 

 

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